El Rastro es el mercado al aire libre más popular concurrido de Madrid (España). Su historia suma ya más de 400 años. Tradicionalmente, se vendían objetos de segunda mano y antigüedades. Hoy en día, ha evolucionado en consonancia con la sociedad actual, y se puede encontrar todo lo que se te pase por la cabeza: libros, ropa, juguetes, artesanía, discos, maquetas, cartas, cuadros, películas, muebles… Pero ¡tranquilo! Puede que no te pierdas, las zonas están especializadas. Las siguientes son algunas de ellas:

  • Calle Fray Ceferino González o la “calle de los pájaros”. Antes, en este lugar se vendían animales. Actualmente, solo quedan unas pocas tiendas señaladas que venden productos relacionados con el mundo animal.
  • Calle de San Cayetano o la “calle de los pintores”. Esta zona se encuentra ocupada por diversos establecimientos donde se pueden adquirir cuadros y arte, así como materiales para pintar. ¡O simplemente echar un vistazo!
  • Calle de Rodas, Plaza del General Vara del Rey y Plaza de Campillo del Mundo Nuevo. Estas zonas están especializadas en la compra-venta de cartas coleccionables y revistas. ¡Un lugar donde los más pequeños lo pasan en grande!
  • Calle del Carnero y Calle de Carlos Arniches. En estas calles encontrarás toda una biblioteca de libros antiguos y de segunda mano. ¡Y a precios muy adecuados!

Si quieres acompañarnos en un paseo por algunas de estas calles, y así localizar puestos concretos… visita esteStory Map. En éste se encuentran señalados algunos que están especializados en productos diferentes. ¡Puede convertirse en la ruta que escojas para descubrir este mercado!

Es un lugar muy animado, tanto de encuentro como de compra-venta, idóneo para personas de cualquier edad, sexo, raza y religión. Cada domingo y festivo los vendedores le dan vida y mantienen su esencia, colocados en cientos de variopintos puestos y tenderetes.

¿Cual es su origen? ¿Dónde puedes encontrarlo? El Rastro se encuentra el centro histórico madrileño, concretamente alrededor de la Ribera de Curtidores. Esta famosa zona era el lugar donde, antiguamente, se encontraban las curtidurías (próximas al matadero). El nombre de este icónico mercado deriva de que durante el desplazamiento de las reses hasta dichas curtidurías, se dejaba por el camino un rastro de sangre.

Si quieres hacer un recorrido virtual, dinámico y diferente, por la historia de El Rastro, puedes visitar esta línea del tiempo.

¿Llegan a fin de mes los vendedores de El Rastro de Madrid? ¿Es cierto que todos tienen licencia? ¿Se enfrentan a una gran competencia? Si quieres descubrir la respuesta a estas preguntas, puedes leer el siguiente reportaje. Está compuesto por testimonios extraídos de entrevistas a varios comerciantes que ocupan puestos cada domingo y cada festivo en este mercado. ¡Conoce lo que opinan realmente los vendedores!

Domingo. 09:15 de la mañana. Calle de Carlos Arniches. El destino le dio una segunda oportunidad tras golpearse contra el fracaso. Marcelo cuenta que encontró su suerte en Madrid. En busca de una vida mejor, cogió los pocos ahorros que tenía y emigró de Argentina junto a su mujer, sus tres hijos y su madre. Este es el diecisieteavo año consecutivo que vende en El Rastro de Madrid juguetes artesanales tan coloridos como el arco iris.

“Yo era agente de viajes en Argentina y ya había venido a Europa varias veces. Las cosas no fueron bien allá y tuve que buscar una alternativa. Mi objetivo no era éste pero estoy agradecido”, cuenta Marcelo.

Marcelo terminando de montar su puesto de juguetes artesanales en El Rastro de Madrid. Fotografía: Paula Beltrán Masrtínez

¿Se necesita un permiso o una licencia para vender en un puesto como éste?

Sí, aunque ahora es muy difícil porque no dan más cartones nuevos. Las licencias que hay las dieron hace muchos años y se transmiten de padres a hijos, de esposo a esposa… Ya hace muchísimos años que no dan licencias nuevas.

¿Hay puestos sin licencia?

No. Imposible. Todos los domingos pasa una pareja de Policías Locales pidiendo “el cartón” y el DNI.

¿El espacio que ocupan los puestos es fijo?

Todos los lugares son fijos. En el cartón tienes el metraje y el número. Además no puede venir cualquiera, solo puede estar aquí el titular y el auxiliar.

¿De dónde trae el material que vende?

La mayoría de los juguetes los fabrico yo y otros los compro a proveedores.

¿Quién viene a comprar a El Rastro? ¿Usted tiene clientes habituales?

De todo. Muchos turistas extranjeros y muchos famosos. Pasó por aquí hace poco “Koke” de La que se avecina. El 100% de mis clientes no son fijos, pero un 10 o un 15 % sí.

¿Por qué crees que vuelven?

Será por mi belleza.

¿Cómo es el ambiente en este mercado? ¿Hay mucha competencia?

Hay una fantasía de que en El Rastro hay que tener mucho cuidado. Y sí, tienes que ir con precaución, pero como en todos los sitios que hay aglomeración. Tú vas a un concierto y te pueden robar el móvil. Te roban aquí y en todos lados. Eso de que hay robos constantes es un mito. En cuanto a la competencia… Hay espacio. Algunos nos llevamos mejor y otros no nos llevamos tan bien. En juguetes hay poca competencia. Y menos en juguetes de madera. Pero hay. Siempre es sana así que no hay problema.

¿Se nota la crisis?

Sí, muchísimo. En los años del boom del ladrillo, el cambio al euro… La gente compraba mucho y ahora cuesta más. Antes, siempre volvíamos a casa con una sonrisa, pero ahora, muchos días nos replanteamos seguir con esto.

Es su único sueldo? ¿Tiene problemas para llegar a fin de mes?

No es mi único sueldo. Toda mi familia se dedica a la artesanía desde siempre. El Rastro es una buena oportunidad para vender porque hay mucha gente, pero solo es una pequeña ayuda. También vamos a ferias y con lo que sacamos intentamos llegar a fin de mes, pero no es algo fácil. Hemos tenido que apretarnos mucho el cinturón y aprender a vivir con poco.

El arte del disfraz
 Nos dirigimos a la calle principal, donde hay tantos puestos como nubes en el cielo. De camino, nos cruzamos con Carlos, más conocido como “El Hombre de Hojalata”. Nos damos cuenta de que este mercado no sólo está repleto del arte de los libros, los cuadros o la artesanía. También por el del disfraz.

Él es una tradición de El Rastro. Un clásico. Hace siete años decidió dejar de esperar a que le contestaran a los currículum. Ahora, se gana la vida de una forma totalmente diferente. Se disfraza de personajes con los que aporta una pizca de sabor a las calles de Madrid y se queda inmóvil como si fuera una estatua. “Yo tengo 49 años y no lo tengo muy fácil. Pero cuando no hacía esto lo pasaba peor. En mi casa éste es el único sueldo que entra y se sigue comiendo. Tengo miles de problemas para llegar a fin de mes pero hay que ponerle una sonrisa a la vida”. Nos garantiza que el éxito no llueve del cielo, y que hay que llenarse de coraje para que las cosas vayan bien y la vida de sus frutos.

Solo hay una condición: no poner precio a su trabajo, sino aceptar la voluntad de la gente.

Carlos explica que ningún domingo es igual, que la clientela cambia cada día y que cada vez vienen más turistas. “Lo que sí es cierto es que antes se vendían productos más artesanales. “Es la oferta y la demanda. A día de hoy lo artesanal casi no vende”, nos cuenta. Parece que le hemos puesto entre la espada y la pared cuando le preguntamos si todos los puestos tienen las manos limpias: “Si te soy sincero no me meto en esas cosas. Pero creo que… una parte sí hay. Mira yo, sin corazón, y es todo mentira”, nos dice con una sonrisa pícara sin comprometerse.

Sobre el permiso que necesita para realizar actividades artísticas en la vía pública, asegura que es fundamental tener una autorización firmada por el Ayuntamiento de Madrid. Solo hay una condición: no poner precio a su trabajo, sino aceptar la voluntad de la gente.

En cuanto al ambiente de este lugar, cuenta que aún queda un largo camino para que haya solidaridad entre los que se dedican a la caracterización de personajes, y que incluso ha llegado a ver carteristas con pinzas enormes que parecen armas, por lo que siempre intenta advertir.

“El Hombre de Hojalata” en su lugar de trabajo. Fotografía: Paula Beltrán Martínez

De El Rastro a la Gran Vía

Calle de Rodas. Una de las más populosas. Pablo tiene 25 años y trabaja en este negocio familiar que lleva vivo 30 años. Vende equipamiento militar que adquieren a través de subastas.

“El Rastro ha perdido un poco de originalidad”

Nos confirma que actualmente no se consiguen muchas licencias y que ellos la tienen desde hace mucho tiempo. Pero ellos no solo ocupan un puesto. Tienen otro más abajo de la calle. “La crisis ha afectado pero sacamos dinero para vivir dignamente. Menos en Bankia, lo hemos notado todos”, relata el joven. Aun así, Pablo nos garantiza que con las ganancias de El Rastro su familia ha podido abrir una tienda en la Gran Vía. Manifiesta que los buenos resultados se deben a que tienen el dominio del sector, aunque advierte que han abierto tiendas que les recortan monedas porque venden a precios muy baratos. “Tenemos suerte de que nuestra clientela es un abanico muy amplio, porque los vendedores tienen cada vez más cosas muy parecidas. El Rastro ha perdido un poco de originalidad”.

Pablo negociando el precio de una chaqueta con un cliente. Fotografía: Jay Miñano Pretell

Si quieres conocer cómo Pablo y su familia han conseguido progresar y abrir una tienda en la Gran Vía gracias a los ingresos generados en El Rastro, puedes echarle un vistazo al siguiente vídeo. Es muy breve. ¡No perderás apenas tiempo en saber un poco más de su historia!El progreso de Pablo y su familia. Todo comenzó en El Rastro.

Las dos caras

Plaza de Campillo del Mundo nuevo. O mejor dicho la “plaza de las cartas”. José Ángel ha establecido aquí un tenderete improvisado. Lleva dos años asentado en este lugar como vendedor de cartas coleccionables, aunque nos cuenta que se considera a sí mismo un “vendedor errante”, porque siempre está en constante movimiento.

“No tengo licencia pero ya está normalizado”

Pasamos a preguntarle si tiene permiso para comercializar sus naipes. “De momento no tengo licencia pero ya está normalizado. Todos los que están en esta plaza, en algún árbol y en el suelo estamos sin licencia. Pero la misma Policía nos compra”, responde. Se reitera en que no está contento con la situación y pide al Ayuntamiento que facilite el proceso de obtención de licencias.

“Procuro no tener muchos gastos para llegar a fin de mes. Lo máximo que he logrado ganar un domingo han sido 24 euros. Es difícil ganar más porque cada uno pone su precio”, asegura José Ángel.

Jose Ángel y su compañero en su puesto espontáneo de cartas coleccionables. Fotografía: Paula Beltrán Martínez

En este mismo lugar, Justino lleva vendiendo desde el año 96 el mismo producto que José Ángel: cartas coleccionables. La diferencia entre ellos dos es que él sí tiene licencia.

“Lo peor es que la Policía no hace nada”

“Hoy en día es demasiado complicado llegar desahogado al día 25. Más aún si estás rodeado de gente que vende lo mismo que tú. Muchos sin permiso. Lo peor es que la Policía no hace nada. Al revés, para los que tenemos un espacio asignado todo son dificultades”, argumenta.

Además, nos cuenta que los amigos de lo ajeno y los billetes falsos bailan todos los domingos por El Rastro, aunque no lo ha denunciado porque asegura que no es algo exagerado. Justino corrobora lo que dice. Muestra que tiene las carpetas atadas a la mesa y las cartas bajo lupa.

Justino cerrando una venta con un cliente. Fotografía: Jay Miñano Pretell

Finalmente… Si eres de los que ha llegado hasta aquí leyendo por encima… ¡Te lo ponemos fácil! En el enlace que aparece justo abajo encontrarás un reportaje sonoro que incluye los testimonios de dos vendedores muy diferentes: Carlos, un vendedor de juguetes artesanales con licencia; y José Ángel, un comerciante de cartas coleccionables asentado en un tenderete improvisado y ¡sin licencia!

Datos

  • De todos los vendedores entrevistados, solo uno no tiene licencia.
  • De todos los vendedores entrevistados, ninguno llega sin problemas a final de mes.
  • De todos los vendedores entrevistados, todos piensan que -en mayor o en menor medida- la competencia afecta a su negocio.

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