Autor: Bill Kovach, Tom Rosenstiel

Número de páginas: 283 págs. 

Encuadernación: tapa blanda

Editorial: Santillana Ediciones Generales

Lengua: castellano

ISBN: 84-03-09382-9

El propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos. Como dijo James Carey, “el periodismo es un modo de transmitir y amplificar las conversaciones de la gente”. Bill Kovach y Tom Rosenstiel en este libro pretenden establecer un decálogo del periodista, desglosando capítulo a capítulo sus derechos y deberes.

El periodismo ha experimentado una grave crisis de conciencia, de confianza y sobre todo, de objetivos. Los autores buscan trazar los orígenes intelectuales y los principios básicos o elementos fundamentales del periodismo estadounidense, y su relación con los ciudadanos. Además, quieren averiguar si los periodistas piensan que el periodismo se distingue de otras formas de comunicación y en qué consisten esas diferencias. Para ello, las metodologías que se han empleado han sido debates sobre “Periodismo y la Primera Enmienda”, dos encuestas, entrevistas de más de tres horas con cien periodistas y veintiún foros públicos en los que han participado unos tres mil particulares y trescientos periodistas. 

En el capítulo I, los autores reflexionan sobre para qué sirve el periodismo, contando con las opiniones de algunos entrevistados, quienes expresan que las nuevas tecnologías han matado la definición de periodismo, pero han permitido una mayor interacción entre periodistas y lectores. Además advierten del peligro que supone que el periodismo de investigación quede desleído debido a la comunicación comercial, y dudan de que el periodismo del siglo XXI pueda mantener los objetivos forjados en sus primeros tres siglos y medio de vida. 

Mitchell Stephens ha estudiado de qué modo ha influido la información en la vida cotidiana a lo largo de la historia, y ha llegado a la conclusión de que los elementos básicos de las noticias han variado muy poco. Las personas tenemos el instinto de estar informados, deseamos saber lo que está ocurriendo y estar al corriente de los hechos. El intercambio de información se convierte en la base a partir de la cual se crea una comunidad y se dan las relaciones humanas. Cuanta más democrática es la sociedad, más noticias e información suministran.

John Seeley Brown dice que las nuevas tecnologías no han cuestionado la función democrática del periodismo, solo han modificado la manera en que los periodistas la llevan a cabo. La primera tarea del periodista consiste en verificar qué información es fiable, y ordenarla para que los ciudadanos la capten con eficacia. Asegura también que nos movemos en un periodismo de dos direcciones, pues gracias a Internet cualquiera puede ser reportero o comentarista. El ciudadano deja de ser consumidor y se convierte en consumidor y productor, pues por ejemplo, si alguna noticia contiene un error, los ciudadanos saben que pueden escribir un mensaje para que éste se corrija.

Walter Lippman, uno de los periodistas más famosos de EEUU, en su libro La opinión pública, dice que los ciudadanos conocen el mundo sobre todo de manera indirecta, gracias a las imágenes que hacen en su cabeza, de las que los medios de comunicación son responsables. Estas imágenes están distorsionadas e incompletas, deformadas por las debilidades de la prensa.

John Dewey dice que el objetivo de la democracia no es gestionar los asuntos públicos con eficacia, sino permitir que el ciudadano desarrolle todo su potencial. Los problemas de la democracia no se solucionan renunciando a ella, sino tratando de mejorar la acción de la prensa y la educación del ciudadano. También creía que si se permitía a los ciudadanos comunicarse libremente, la democracia llegaría por sí misma.

Dave Burgin dice que al planificar una página hay que imaginar que cada uno de los artículos que aparezcan en ella, será leído por apenas un 15% de los lectores. Un buen trabajo consiste en asegurarse de que haya en ella artículos suficientemente diversos, como para que un lector cualquiera quiera leer al menos uno de ellos. La Teoría del Público Interconectado es una descripción realista del modo en que las personas interactúan con la información. Existen tres niveles de compromiso de los lectores con toda publicación diaria: lector implicado; lector interesado; lector no interesado.

La compañía Gannet tenía casi 90 diarios y estableció un conjunto de Principios de Conducta Ética que se aplicaba a todo el grupo en su área informativa. La libertad de prensa se basa en la independencia, y la fusión de empresas periodísticas amenaza la supervivencia de la prensa como institución independiente. La Primera Enmienda se convierte en un derecho de propiedad que establece normas básicas para la libertad de mercado, no para la libertad de expresión.

El capítulo II trata sobre la verdad, el primer principio y el más confuso. La fidelidad a los hechos es el cimiento sobre lo que se construye todo lo demás. Kovach y Rosenstiel hablan del nuevo periodismo de interpretación opinativa, que se está imponiendo de manera aplastante al viejo periodismo de verificación. Se pone como ejemplo el escándalo de los Papeles del Pentágono, expuesto en el New York Times y The Washington Post. En 1913, para garantizar a sus lectores que podían confiar en lo que leían, Pulitzer creó en el New York World una Oficina de Veracidad y Juego Limpio.

Patty Calhoun: “no podemos ser objetivos porque siempre vamos a abordar la información desde un punto de vista sesgado. Pero se puede buscar la exactitud, imparcialidad y verdad”.

Lippman, en su libro, dice que información y verdad no son lo mismo y que la función de las noticias es dar relevancia a un acontecimiento.

En el capítulo III se reflexiona sobre para quién trabaja el periodista. “El periodismo debe lealtad ante todo, a los ciudadanos”. Actualmente, las empresas periodísticas se preocupan más por los beneficios obtenidos que por la escasa confianza que tienen los ciudadanos en los periodistas y en su labor. Adolph Ochs, un joven editor de Tenessee, decidió comprar el New York Times cansado del sensacionalismo de Pulitzer y Hearst, con el objetivo de informar con imparcialidad, sin favoritismos y sin temores, pese los partidos, sectas o intereses. “De tu lado” y “Trabajamos para ti” fueron dos de los eslóganes más populares de los informativos de las cadenas locales de televisión en los noventa.

Peter F. Drucker desarrolló un modelo de incentivos con unos objetivos a los que se vinculan ciertas recompensas monetarias. La mayoría de los ejecutivos de la televisión y de la prensa escrita trabajan de acuerdo a este modelo.

Bob Ingle dice que los lectores y los espectadores se han convertido en clientes, y que entenderlos forma parte del marketing, por lo que las noticias se han transformado en “servicio al cliente”.

Henry Luce afirma que en su empresa existía una separación ente Iglesia (información) y Estado (administración). Si la parte económica y la periodística trabajan de manera contrapuesta, la actividad informativa tiende a decantarse por el bando más corrupto.

En el capítulo IV,  los autores hablan del principio que afirma que “la esencia del periodismo es la disciplina de la verificación” y debaten sobre el cambio que está sufriendo el periodismo de verificación, convirtiéndose en un periodismo de interpretación. A este debate añaden cinco principios intelectuales para una ciencia de la información: nunca añadas nada que no esté; nunca engañes al lector; sé lo más transparente posible sobre tus métodos y motivos; confía en tus propias investigaciones; haz profesión de humildad. 

Walter Lippman: “no puede haber libertad en una comunidad que carece de la información necesaria para detectar la mentira”

El lápiz rojo de Tom French: antes de entregar sus trabajos, coge una hoja y repasa su historia frase a frase con un lápiz rojo, poniendo una marca en cada dato y una declaración para comprobar si los has verificado todos.

Joe Lelyveld exige a los reporteros y editores del Times que se hagan dos preguntas antes de utilizar una fuente anónima: ¿qué conocimiento directo tiene esa fuente anónima del suceso?; ¿qué motivo podría tener la fuente para engañarnos o confundirnos, para exagerar u ocultar datos importantes que puedan alteran nuestra impresión de la noticia?

Deborah Howell tiene otras dos reglas: nunca te apoyes en una fuente anónima para ofrecer una opinión de otra persona; nunca uses una fuente anónima en la primera cita entrecomillada de una noticia.

El capítulo V reflexiona sobre otro elemento del periodismo: “los periodistas deben mantener su independencia con respecto a aquellos de quienes informan”, pues cuanto más se ve a un periodista como parte implicada en los sucesos y cuanta mayor lealtad mantenga hacia las fuentes, menos capaz será de considerarse a sí mismo un verdadero periodista. Además, se recalca la importancia del establecimiento de la distinción entre el periodismo de opinión y la labor de los periodistas informativos afines a una facción ideológica. 

Gallagher tiene un compromiso definitivo con la verdad, y exige ser sincero con los lectores dejándoles claro tus puntos de vista y tus preferencias, pues esta es la diferencia entre un periodista y un propagandista. No es posible ser un periodista honrado y ser leal a una persona, partido político o facción, pues tu primer objetivo no sería contar la verdad.

John Martin creía que la libertad de expresión y de la libertad de prensa consistía en que ambas pertenecen a todos. Pero la comunicación y el periodismo no son de todos, pues no todo el mundo puede ser periodista ni todo el mundo lo es.

Phil Donahue sugirió que el hombre que entró en un bar de Chernobil y dijo: “la central ha estallado”, fue por unos momentos reportero de prensa, pues estaba informando sobre un suceso del que había sido testigo o que había verificado. No se limitó a difundir un rumor, estaba haciendo periodismo.

James Carey decía que la lealtad del periodista ha pasado de la fidelidad a los partidos políticos a la fidelidad del interés cívico. A partir de ciertas decisiones, como separar los artículos editoriales y de opinión de las noticias, se conformó la mayor parte de la ética periodística actual.

Juan González: “el mayor problema es que el pueblo americano tiene la sensación de que existe una división de clase entre los que producen información y los que la reciben”.

Peter Bell decía que el argumento de la diversidad se basa en la representación, y presupone que las personas que comparten raza y género piensan de un modo semejante, a causa de que han compartido las mismas experiencias racistas y sexistas.ç

El capítulo VI habla de vigilar al poder y dar voz al que no la tiene: “los periodistas deben ejercer un control independiente del poder”. El periodismo actual de investigación se ha olvidado del papel de vigilancia y de control del poder, pues se centra en temas morbosos o banales, transformando su función original en una forma de diversión. Existen tres ramas del periodismo de investigación: original, interpretativo e información sobre investigaciones que ya están en curso.

Peter Dunne dice que la función de este principio es conseguir que la acción del poder sea transparente y dar a conocer las consecuencias de su acción, para después lograr que sea comprensible.

Una de las épocas más importantes en la historia del periodismo de EEUU fue cuando se fundó el New England Courant, de James Franklin, con el objetivo de vigilar a las instituciones gubernamentales y religiosas de las colonias.

El capítulo VII reflexiona sobre el principio de que “el periodismo debe proporcionar un foro público para la crítica y el comentario”, pues es esencial que los medios de comunicación desempeñen el papel de mediador con toda honradez. Ese foro debería ofrecer un espacio a todos los grupos de la comunidad y no solo a los más influyentes o poderosos. 

Deborah Tannen llama “cultura de la polémica” al conflicto existente entre el concepto de foro público y pseudo periodismo. El auge de esta “cultura de la polémica” se debe a que el coste de producción de un programa de entrevistas o de una tertulia es más barato.

El capítulo VIII alude por el compromiso y la relevancia, pues la tarea del periodista es la de encontrar el modo de que el significante de cualquier noticia tenga interés, y en hallar la mezcla justa de lo serio con lo menos serio en el relato de los acontecimientos. “Los periodistas deben esforzarse por hacer noticias atractivas y relevantes”. Atraer a los espectadores solo por entretenimiento fracasa por el agotamiento de las expectativas de la audiencia y porque destruye la autoridad del medio informativo. 

Leo Braudy es una autoridad en la industria del entretenimiento. Uno de los rasgos esenciales del info-entretenimiento es presentar la noticia como si fuera un secreto. Tú desempeñas el papel de reportero que lo sabe todo y que debe poner a la audiencia sobre aviso. Es cada vez más frecuente que el secreto a revelar sea algo escandaloso, y esto crea una audiencia que necesita estar al corriente del siguiente rumor que circule por ahí.

Roy Clark propone una nueva definición para descongelar una noticia. Qué, quién, cuándo, dónde, por qué y cómo, dejan de ser simples datos y ganan un significado. También propone que hay que comenzar un artículo contando la noticia, lo que ha ocurrido y luego, una frase da comienzo a una narración que por lo general discurre por orden cronológico.

William Whitaker propone experimentar con las técnicas narrativas, pues no siempre el mejor modo de contar una noticia es empezar por la A y acabar con la Z. A veces quitas otras letras de la mitad del artículo para colocarlos al comienzo, porque es la parte más interesante y la que permite al lector comprenderla.

Jay Rosen propone el futuro del método pregunta-respuesta. Esto permite que los lectores examinen una noticia por encima, para sumergirse en su lectura solo en el punto que más les interese. Es muy común en Internet.

Michael Herr propuso un relato de experiencias. Recogió las declaraciones de los soldados tal cual, sin añadir ni modificar nada, y seleccionando el material necesario para relatar su historia y para captar sus estados de ánimo y pensamientos.

En el capítulo IX se habla de otro elemento fundamental: “las informaciones deben ser exhaustivas y proporcionadas”. El valor del periodismo depende de que se cumpla este objetivo, pues un periodismo que deje atrás noticias masa importantes es como un mapa al que le faltan carreteras. 

Robert Krulwich: “hemos llegado a un punto en el que los departamentos de programas de entretenimiento se ocupan de las noticias y los departamentos de informativos se encargan de entretener”.

A.M. Rosenthal habla sobre el “público entrelazado” y la información, y dice que si no hay ninguna noticia que atraiga a más del 15% de los lectores, asegúrate de que haya suficientes para que todo el mundo quiera leer al menos una de ellas. Es una forma segura de que un medio informativo transmita las noticias de manera proporcionada.

El capítulo X reflexiona sobre el último principio: “los periodistas tienen una obligación con su conciencia personal”. Este elemento es el que da cohesión a todos los demás. Kovach y Rosenstiel explican que la ética es la clave del periodismo, pues cuando elegimos un medio lo escogemos por la autoridad, la honradez y el criterio de los periodistas que trabajan en él. Se expone la polémica de General Motors.

Linda Foley: “la capacidad de los periodistas para ser fieles a su conciencia es mucho más importante que cualquier otra cosa en la que puedan creer, o que cualquier otra fe que puedan aportar a su trabajo”. La credibilidad es lo más importante en nuestra actividad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s