La personalidad es resultado de dos tipos de factores: filogenéticos y ontogenéticos. La personalidad se va gestando a medida que nos vamos relacionando con los demás. Entre los factores filogenéticos aparece el patrimonio o la votación orgánica con la que venimos a este mundo. Por otro lado, los factores ontogenéticos son los que la vida, el medio, el entorno, los que el devenir hace con él. Es decir, que emerge a medida que ese ser humano a aparecido en el mundo, se va relacionando con los demás y va absorbiendo unas pautas culturales cristalizadas.

Vivimos en un mundo en el que las redes sociales forman parte de nuestro día a día a edades cada vez más tempranas. Los jóvenes nacidos después del año dos mil han crecido en la sociedad de la información, en un mundo en el que la tecnología forma parte de sus vidas desde el principio y crecen con ellas.

Así pues, las redes sociales son una gran influencia en la vida de los jóvenes ya que pasan la mayor parte de su tiempo conectados y, en definitiva, forman parte de la personalidad del individuo, y le afecta en mucho sentidos.

Las redes son formas de interacción social, definida como un intercambio dinámico entre personas, grupos e instituciones en contextos de complejidad. Un sistema abierto y en construcción permanente que involucra a conjuntos que se identifican en las mismas necesidades y problemáticas y que se organizan para potenciar sus recursos.

Tener una red social o crearla empieza por encontrar ahí a otras personas con quienes compartir los mismos intereses, preocupaciones o necesidades y conseguir unos objetivos comunes; se trata de una acción de cooperación, se podría decir.

Desde la aparición de las redes sociales se han llevado a cabo muchos estudios sobre cómo afectan a nuestro comportamiento y autoestima. Su uso se ha asociado a cosas tan negativas como la infelicidad, mayor estrés, menos autocontrol o incluso al sentimiento de soledad. Pero sin embargo, en otros estudios se dice que mejoran nuestro autoestima y hacen que nos sintamos más integrados en el grupo social.

Lo que más critica el comportamiento del individuo en las redes sociales es que las personas no se muestran tal y como son, debido a que nos creamos un perfil dentro de ellas que puede corresponderse con nuestra realidad o no. Esto hace que no tengamos un filtro y publiquemos todo tipo de cosas.

La generación X es mucho más precavida en el uso de las redes sociales ya que siguen prefiriendo comunicarse cara a cara, es decir, que este colectivo sí tiene un filtro y miran mucho qué comparten, con quién y por qué. Por lo tanto, tienen mayor control sobre su privacidad que los jóvenes, llamados “millenials”.

Dejando a un lado las diferencias generacionales que existen dentro del mundo de las redes, los patrones sociales por los que nos relacionamos siguen siendo los mismos. Francesc Nuñez, doctor en sociología y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, afirma que “las comunidades virtuales están compuestas, desde hace tiempo (anterior a las redes sociales), entre personas de afinidades similares”. Es decir, que en las redes y fuera de ellas nos movemos en círculos y lugares donde hay personas que comparten nuestros mismos o parecidos intereses.

La tecnología forma parte de nuestro mundo así que la interacción con ella nos afecta y modifica nuestro ser, como hemos podido comprobar en el epígrafe anterior. Esta modificación no tiene por qué ser negativa, tampoco positiva, simplemente es algo a lo que debemos hacerle frente. Evitar esto puede dificultar nuestra adaptación personal.

Hay personas con una alta dependencia a las redes sociales y muchos expertos lo consideran un problema ya que lo que ocurre en ellas influye en su autoestima. Nuestro estado de ánimo está, en parte, relacionado con la necesidad del ser humano de sentirse parte de algo, de una comunidad. El exceso de utilización de las redes sociales por parte de niños y adolescentes puede tener consecuencias en el rendimiento escolar ya que conlleva a un descenso en las calificaciones de los mismos. Además, produce un empeoramiento de la salud en general y favorece la presencia de síntomas de problemas de salud mental en un futuro.

Con el auge de las redes sociales nace el concepto de “E-personality”, o también llamada personalidad virtual, de la mano del psiquiatra Elias Aboujaoude. Define este concepto como “la imagen que te gustaría tener en el mundo virtual, nuestra identidad”. Esta personalidad virtual se manifiesta en cada e-mail que enviamos, cuando compramos algo por internet, cuando recibimos un like,…

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