La directora de la Unidad de Igualdad de Género, María José Díaz Santiago, lucha contra el acoso, la desigualdad y los sesgos que siguen presentes en el día a día de la universidad

Maria José Díaz Santiago es profesora de Sociología e investigadora de la Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid. También es la directora de la Unidad de Género de la UCM, y una de las personas que ayudó a un grupo de alumnas a denunciar ante la Justicia el acoso sexual que sufrieron de un profesor de Derecho durante el curso 2017/2018, al que la universidad no le ha renovado el contrato.

Según Maria José, la UCM fundó la Unidad de Igualdad de Género para transmitir valores de respeto e igualdad, para poner en marcha medidas para integrar una perspectiva de género en la universidad, y sobre todo para prevenir, detectar y atender el acoso sexual y sexista, o cualquier otra expresión de violencia de género. “Para ello, el 2019 comenzó con el reto de desarrollar un nuevo Plan de Igualdad”, asegura.

Plan de Igualdad
Conocí a Maria José el jueves 28 de marzo en la Facultad de Enfermería, en uno de los talleres participativos de propuestas para el Plan de Igualdad de la UCM, en el que recordó que hace escasos 20 días tuvo lugar el 8M, por lo que no debemos olvidar que “todavía hoy siguen produciéndose muchas desigualdades invisibles a las que nos hemos acostumbrado a ver como normales, ya que nos enfrentamos a una cultura que durante muchos años se ha construido teniendo el modelo masculino como centro y como norma”, manifestó.

“También queremos alcanzar un mayor equilibrio de género en los espacios en los que se toman decisiones en esta universidad”

Al día siguiente, le encuentro en el Pabellón de Gobierno de la UCM, al lado del Arco de la Concordia y cerca del Faro de Moncloa. Su buen gusto por la moda, su sonrisa amable y su cabello moreno me despistan, pero le pregunto por qué es necesario un Plan de Igualdad en la UCM, a lo que con firmeza responde: “El objetivo principal del Plan de Igualdad es promover el cambio estructural, que es muy necesario. Todas las medidas que planteamos se ajustan a cada facultad, porque en cada facultad hay contextos y problemas distintos. Queremos conseguir más igualdad de género en las oportunidades profesionales y en el desarrollo de la carrera académica, investigadora y profesional, así como un mayor equilibrio de género en los espacios en los que se toman decisiones. Tampoco nos olvidamos de luchar contra los estereotipos y los sesgos de género que siguen presentes en el día a día de la universidad”.

Acoso sexual en la UCM
Le hago saber que me han entrado las dudas sobre si es indiscutible que haya tanta desigualdad y acoso en la universidad como para elaborar un plan para luchar contra ello, pues yo solamente me he cruzado con un minúsculo número de profesores insolentes y exclusivamente conozco un caso demoledor de acoso sexual. Entonces, entre gestos de incredulidad y desánimo me muestra un estudio sobre acoso sexual, acoso por orientación sexual, y acoso por identidad y expresión de género en la UCM, realizado en 2018 a 21.500 estudiantes (el 25,8% del total de personas que cursan sus estudios en esta universidad).

Los datos muestran que un 6,5% de personas declaran haber sufrido acoso sexual dentro de la Universidad UCM. En el caso de las mujeres el dato incrementa a un 8% (956), mientras que en el caso de los hombres un 2,8% (155) declaran haber sufrido este tipo de acoso, y en el caso de personas con otras identidades de género un 15% (31).

El 7,2% de las personas han sufrido situaciones en las que alguien las buscaba insistentemente para tener encuentros a solas

En el acoso definido como técnico existen diferentes porcentajes de incidencia: al 26,3% de las personas les han realizado chistes, bromas o piropos ofensivos de carácter sexual (un 15,1% más de mujeres que de hombres); el 25,5% ha padecido gestos y miradas lascivas (las mujeres un 21,6% más que los hombres); el 23,6% ha sentido que alguien se acercaba demasiado e invadía su espacio físico (las mujeres un 11% más que los hombres); al 18,5% de las personas les han realizado comentarios u observaciones no deseados de carácter sexual; el 7,2% de las personas han sufrido situaciones en las que alguien las buscaba insistentemente para tener encuentros a solas; el 4,2% han sufrido tocamientos no deseados; a 135 personas (0,8%) las han chantajeado o sobornado a cambio de beneficios laborales o académicos; 149 personas (0,9%) han sufrido abusos con relaciones sexuales no consentidas en la UCM; 103 personas (0,6%) han sufrido asalto o agresión sexual con fuerza física en la UCM.

Desigualdad sin límites
A pesar de estos datos, la Universidad Complutense de Madrid sigue siendo un espacio más seguro que el “mundo exterior”, pues el porcentaje de estudiantes que dicen haber sufrido acoso sexual fuera de la UCM es inmensamente mayor. El dato asciende a un 45,3%. En el caso de las mujeres, el porcentaje es de 59,4% (7077) frente al 14% de los hombres (768) y al 26,6% de las personas con otras identidades de género.

Dentro o fuera de la UCM, son las mujeres las grandes afectadas a diario por la desigualdad y por el acoso sexual en nuestra sociedad. Éstas son realidades que afectan a todos las instituciones y a todos los segmentos. La preocupación no se abraza a que existan datos que señalen a la Universidad Complutense de Madrid, el problema es que estas escenas se expanden sin límites, llegando hasta donde uno no se atrevería a poner el dedo.

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