El abuelo caníbal culpable de toda una carrera musical

“Me gustaría más que la gente viniera a mí porque mis producciones sean conocidas por cómo las hago yo. Más que hacerle un tema a Rosalía y que lo pete por quién es ella”

Alejandro Tena, 21 años, madrileño. Trabaja como productor musical desde hace pocos años y forma parte de la banda de metal, Cannibal Grandpa. En 2013, su primer concierto en un pub local irlandés. En 2019, dos discos publicados y un tercero terminado que, casi con seguridad, será distribuido por un sello discográfico de nivel internacional. Han recorrido toda España tocando en la mayoría de salas y festivales. Su mayúsculo potencial les permitió ganar un concurso en el que participaron una cantidad colosal de grupos, y acabaron formando parte del cartel del Resurrection Fest, uno de los festivales más populares de España, donde tocaron junto a bandas tan reconocidas como Iron Maiden, Bring Me The Horizon, Bad Religion, Bullet For My Vallentine o The Offspring. Este año estarán presentes en el festival de metal, punk y rock más grande de España, el Download. Y esta vez sin concursos. También han tocado por toda Europa. Tras una gira en solitario, se dieron a conocer al otro lado de nuestras fronteras con su tour “Devastation Over Europe” junto a dos bandas alemanas, “Gutrectomy” y “Mental Cruelty”.

Alejandro me espera en su casa. Llego a su puerta a las doce de la mañana. Está chispeando. Desde la ventana de la cocina me pregunta si quiero un café con leche. Me abre la puerta con una gran sonrisa y termina de preparar el desayuno. Parece haberse levantado hace poco. Su cara se mantiene encerrada tras una poblaba barba. Su pelo castaño permanece más corto por los lados y el más largo cae sobre su frente, que a su vez se decora con unas eminentes cejas que enmarcan sus ojos tan marrones como mi latte. Su prominente nariz se halla perforada por un pequeño aro, bajo la cual descansa un bigote castaño que acaricia su grueso labio superior. Sus tremendas dilataciones acostumbran a que sus orejas parezcan las de Dumbo. Viste una camiseta negra de la banda Metallica, de la que asoma el principio de una enorme composición de tatuajes que lleva en su brazo derecho. Los vaqueros desgastados y las zapatillas son del mismo color. Le gusta desayunar en el parque de su urbanización y me propone comenzar la entrevista allí. Salimos de su casa y el sol empieza a asomarse. Comenzamos a conversar en un banco húmedo por las gotas.

El culpable de “comerse” el mercado

A los 12 años, Alejandro descubre aquello que iba a dirigir el resto de su vida. O por lo menos, así ha sido hasta ahora. Esto es el metal. Al poco tiempo comienza a tocar la guitarra y se se junta con Alberto, su único conocido que también la toca. A través de la agotada red social Tuenti crean un evento para convocar a gente joven que quiera formar una banda junto a ellos. El único vocalista que contacta con ellos es Fernando -aunque en ese momento no tiene formación suficiente-, quien trajo consigo a Rubén, el batería. También se une Leo, el anterior bajista al que ahora releva Ricky. Empiezan a tocar todos juntos sin conocerse de nada y se dieron cuenta de su latente aptitud. Así comienza la carrera de los compositores de “Gray Man” y “Dear Diary”, dos de las canciones preferidas del público. Su estilo, aunque ahora más pulido, siempre ha sido y será el metal.

El nombre de la banda, Cannibal Grandpa, surge a raíz de conocer la historia de Albert Fish, un asesino en serie y caníbal estadounidense que, a partir de 1910, secuestró, abusó y devoró a niños. Esta turbia historia real encaja con el estilo de la banda, que pretende contar hechos macabros que han ocurrido y que pueden volver a ocurrir.

Terminamos de beber el café y nos marchamos del parque. Entramos a su casa por el garaje. Su estudio de producción abarca casi una planta entera. Las paredes se encuentran cubiertas de cuadros, dibujos, fotografías y de unos cuantos paneles acústicos que evitan la reverberación.

El oxígeno de la música

“Ahora me dedico a grabar a bandas y artistas. A producir, a componer, a mezclar, a editar y a masterizar. A todo lo que implica grabar”, cuenta mientras se acomoda en la silla frente a mí.

¿Qué hace un productor musical?
Un productor musical se encarga de dirigir el proyecto desde arriba. Es la cabeza que decide lo más importante. Originalmente era el que ponía el dinero y el que componía los temas. El que decía quién tenía que grabarlos, cómo tenía que grabarse y quién lo tenía que mezclar. El que decidía todo. Hoy en día, es una figura, que más que decidir todo, te ayuda a hacer disco, te ayuda a componer, te ayuda a tomar algunas decisiones como qué grabar, con qué instrumentos o qué cosas hacer. Y aparte de eso, te mezcla y te graba. Básicamente, hace todo lo que antes hacía un ingeniero.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Eh… -vacila durante unos segundos- Lo que más me gusta de mi trabajo es eso, mi trabajo. Creo que no conozco a nadie todavía que le guste demasiado lo que hace. Y yo hago todo lo que llevo haciendo casi toda mi vida. Hago lo que antes hacía en mi tiempo libre y ahora me pagan por ello. Entonces, de puta madre -responde mientras libera una breve carcajada-

¿En qué momento te sumerges en el terreno de la producción?
Yo estudié Ingeniería de audio y producción musical. Ya había hecho cosas antes, pero nada profesional. Nada remunerado. Cuando terminé de estudiar fue cuando empecé a cobrar bien. Bueno, a cobrar -añade entre risas.

“Algo es bueno o no es malo cuando tú has conseguido lo que te proponías”

¿Este trabajo tiene poca visibilidad en la industria musical?
Depende por quién. Por la gente de a pie diría que no, pero por la industria diría que sí -manifiesta mientras se rasca la cabeza-. Es de la gente a la que se tiene más reconocida, porque sin un productor… -se queda en silencio por unos instantes-. Por ejemplo, si tú eres un rapero o un trapero de los de ahora, sin un productor bueno no vas a ningún lado. Sin un tío que te haga un buen beat y que te diga cómo hacerlo no vas a ningún lado. Está claro que hay gente que no sabe que tú has pagado a un tío para te haga eso bien, pero si te dedicas a la música sabes que la gente que hace esto es una pieza importante.

La producción ha evolucionado tanto que hoy en día se puede hacer casi todo sin necesidad de tener instrumentos físicos. Se trabaja casi todo en digital. El estudio de Alejandro dispone de tarjeta de sonido, teclado, micrófono, monitores, paneles absorbentes, un escritorio y una silla -recalca que es importante tener una buena silla porque se pasa mucho tiempo ahí sentado-. Lo que más tiene son plugins -unos mini programitas que se deben actualizar constantemente y actúan como los instrumentos que tendrías en el espacio de grabación- que van dentro de un secuenciador -el programa principal- que siempre es el mismo.

“La cara mala de trabajar en la música es que luego no la aprecias del mismo modo”

¿Tiene alguna regla de trabajo un productor musical?
Que suene bien. Ese es el objetivo. Cada uno te va a decir una historia de cómo trabaja. No hay un método oficial ni nada. Hay diferentes formas de hacer las cosas, pero no hay un camino por el que tengas que ir o por el que digas “esto está bien y lo que no esté aquí está mal”.

Me cuenta que ahora mismo produce de todo. “Lo que me llegue” -apunta-. No obstante, últimamente le gusta más componer beats electrónicos que grabar a músicos. “Eso me está siendo un poco más coñazo” -confiesa-. También me aseguro que un estilo bastante complicado de producir es el metal moderno. “Está muy procesado y lleva mucho tiempo de edición, de grabación y de pulir cosas. No como un tema de rap, que para grabarlo solo necesitas estar bien de la voz y tener un buen día cuando hagas el beat” -relata con un tono bromista-

¿En qué producción estás trabajando actualmente? ¿Es muy diferente la forma de trabajo de los artistas que produces?
Pues ahora estoy en varias. Estoy con Robi, una artista que está intentando hacer algo nuevo dentro de lo urbano. Ella no viene de lo urbano, no hace hip-hop ni dancehall. Hace rock y yo le estoy adaptando un poco a lo que se lleva ahora. A Robi le hago yo el tema. Viene aquí con su voz y unos acordes y yo hago todo lo demás. Yo decido. Por ejemplo, si hay una palabra o un acorde que no me gusta se lo cambio. No tiene nada que ver con los chicos de Counteract, una banda de metal. Con ellos es al revés. Ellos tienen sus temas hechos y vienen aquí a grabarlos. Yo solo les ayudo a perfeccionarlos. Igual les añado alguna cosa, pero puntualidades. No les cambio el tema ni nada.

“Me molaría mucho hacerle un tema a Rosalía”

El valor del ritmo

¿Cuál es el proceso de producción de una canción? ¿Cuánto tiempo se tarda?
El primer escalón es la preproducción, que es donde se preparan las demos de lo que luego se va a grabar. Ahí es donde se compone, se hacen los arreglos y se prepara todo para luego hacer una grabación real. Entonces, las grabaciones de demos es algo que se hace rápido para tener un boceto de lo que luego vas a hacer -explica mientras se rasca la oreja-. Después, la grabación es el cuadro que vas a pintar, ya en su óleo o donde lo vayas a hacer. Pero ya bien. Es una grabación que lleva más tiempo. Tienes que hacerlo con más detalle. El tiempo que se tarda depende del estilo que hagas. No hay un tiempo que se suela tardar en hacer un tema -parece que esta pregunta ha sido demasiado ingenua-.

“Si no estás en un sello no suenas en la radio”

Intento saber un dato que, al no estar dentro del negocio, desconozco. Le pregunto cuánto cuesta producir una canción. “Otra vez, depende de quien te la haga” – declara sin dudar-. Me explica que el precio varía en función de dos factores. El primero, de si lo grabas en un estudio o en un home studio -en una casa preparada para ello-; el segundo, el nombre que tenga el productor -como en todo, al fin y al cabo-. “Si tienes un nombre cobras bastante caro, pero si no tienes cobras barato” -replica-. Insisto en conocer una cifra aproximada. “El precio estándar en un estudio normal es de unos 150 o 200 euros el día o la sesión” – confirma-. Aun así refuerza su respuesta agregando que existen ofertas por hacer la mezcla entera o por masterizar el disco íntegro -vamos, por el pack completo-.

¿Qué tiene que tener una canción para que sea buena?
Esto es un debate que se puede estirar mucho. Yo personalmente opino que no hay un juez que diga “esto es bueno y esto es malo”. O sea depende de lo que busques. Si tú quieres algo pegadizo, si tú quieres que la gente se quede con ese tema por la melodía, hay cánones ya establecidos. Hay melodías que ya se han usado y se usan siempre en la radio. Que se usan en el pop, que se usan en el rock… -se frota las manos-. Si tú quieres que la canción sea buena por todo lo contrario, tienes que destacar en que no suene a lo típico. En que sea algo nuevo, que no se haya hecho. Depende de lo que tú busques. Para mí algo es bueno o no es malo cuando tú has conseguido lo que te proponías.

“Depende de tener un buen manager que te consiga un buen trato, porque sino te comen”

¿Cómo consigues clientes? ¿Produces a todo el mundo que contacta contigo o tienes algún requisito?
Por lo que más consigo clientes es por el boca a boca. Gracias a la banda nos hemos movido mucho y he conocido a mucha gente. Realmente es lo que más me funciona, más que hacer publicidad en anuncios o poner carteles. Coger y decirle a gente que conoces en ciertos momentos, “oye yo hago esto. Si a alguien le interesa díselo a tus colegas”. Y con ese método no he parado de tener clientes desde que he empezado a tenerlos. Hasta ahora no he tenido ningún requisito pero voy a empezar a ir teniéndolo. Cuando ya tienes clientes puedes empezar a elegir un poco. Pero cuando no los tienes hay que coger lo que toque. Todavía no considero que pueda elegir, pero sí que hay ciertas cosas que ya sé que no quiero hacer.

A la caza de los artistas

¿Qué es un sello discográfico?
Es que ha cambiado mucho el concepto. Es una casa que se dedica a promocionar y distribuir música. Antes eran discos, ahora son streamings o reproducciones.

¿Si no estás en un sello no suenas en la radio?
Básicamente. Si no estás en un sello no suenas en la radio -responde de manera tajante-. Las radios tienen contratos con las discográficas. Entonces, los grupos que salen de las discográficas van directamente a las radios. Si una persona está triunfando en Internet no suena en la radio, a no ser que lo petes mazo, mazo, mazo, seas viral y de repente te pongan como fenómeno. Por ejemplo, Taburete va a sonar antes que un artista muy bueno que no está en una discográfica, porque Taburete está en Sony, en Time Warner o donde sea.

“Apropiación cultural la hacemos todos, porque sino todos seríamos toreros y aquí nadie lo es”

¿Es verdad que las discográficas no dejan hacer al artista lo que éste quiere?
Esto depende del trato al que tú llegues con dicho sello. Y esto depende de tener un buen manager que te consiga un buen trato, porque sino te comen. Se aprovechan de ti al máximo. Si tú vas sin representante te van a comer. Se van a quedar con tus derechos, que es lo que más dinero da. Se van a quedar con porcentajes de todo: de tus conciertos, de tu música, de tu ropa, y de tu todo. La discográfica va a ir a por el máximo. Si tú estás girando y vendiendo música todo el rato, eso es dinero que se está llevando el sello. Si eso es por cien porque tienen cien bandas, pues imagínate la
pasta que se llevan. Depende del porcentaje que tengan de tus derechos te dicen lo que tienes que hacer o cómo lo
tienes que hacer. Imagina que ellos tienen el 80% de la música que tú haces, pues van a decidir un 80% de lo tú vas a
hacer. Si tú tienes un 80%, tú vas a decidir casi todo.

¿Crees que una persona que no está en una discográfica puede llegar a tanta gente como la que si lo está?
Hoy en día no es necesario estar en un sello para llegar a mucha gente. Para nada. De hecho, hoy en día lo que está haciendo la gente es montarse sus propios sellos, aunque tienes que tener mucha pasta.

Llegar al “top” en el negocio

¿Es difícil hacer cosas nuevas en la música?
Sí, porque está todo inventado, ya sabes -se ríe mientras se rasca la cabeza de nuevo-. Es que lo de nuevo también es otro debate. Todo está inventado y lo único que pasa constantemente es que se reciclan las cosas. Si tú quieres compararte con un artista y quieres hacer algo más nuevo que él, lo que tienes que hacer es todo lo contrario que ese artista. No parecerte a él. Porque para hacer lo que ha hecho él, ya está él. Si quieres refrescar tienes que tirar por otro lado.

¿A qué artista o grupo producirías si pudieras elegir entre todos los del mundo? ¿Qué artista cumpliría tu sueño? Me molaría mucho hacerle un tema a Rosalía.

“Yung Beef tiene su público y de lo que habla son cosas reales para él”

Esta respuesta me sorprende y le pregunto acerca de la música que escucha a diario. Me asegura que casi no escucha música para disfrutarla, que lo hace para descubrir algo que pueda mejorar su trabajo y que intenta prestar oídos a cosas que no haya escuchado antes. “La cara mala de trabajar en la música es que luego no la aprecias del mismo modo” -asume entre sonrisas-.

¿Qué piensas de los artistas que suben muy rápido como Billie Eilish, Kidd Keo, Rosalía 6ix9ine…?
Está bien. No tengo nada de malo en contra de eso. Si han subido rápido es por algo. Me flipa Billie Eilish, lo que estoy haciendo con Robi es un poco ese palo – reproduce una canción para que escuche un poco de su proyecto y puedo asegurar que se parece mucho al estilo de la californiana-. Kidd Keo se lo ha montado muy bien siempre. Cuando empezó yo le seguía y siempre era el que mejor hacía los vídeos, el que mejor hacía los temas… Era que más se parecía a lo que venía de fuera. Lo que pasa es que creo que algún día se le va a acabar porque se ha vuelto un poco subnormal -argumenta sin titubeos-.

Rosalía de puta madre. Aunque la gente diga lo de la apropiación cultural, yo creo que apropiación cultural hacemos todos, porque sino todos seríamos toreros y aquí nadie lo es – responde de forma jocosa-. La gente critica porque tiene envidia. Realmente para petarlo no solamente tienes que ser bueno, tienes que montártelo bien. Hoy en día es casi más importante que ser bueno -asiente con la cabeza-.

Yung Beef, por ejemplo, me parece un tío que musicalmente es bastante malo, pero lo ha enfocado muy bien. Tiene su público y de lo que habla son cosas reales para él, ¿sabes? tiene sentido. Y aparte de eso se ha montado bien su negocio. Porque esto es un negocio al fin y al cabo. Aquí gana el que mejor se lo monta. El que mejor se lo ha montado es porque ha tenido los medios o porque ha conocido a la gente correcta en el punto correcto. Por ejemplo, los de Taburete son hijos de políticos -Willy es hijo de Bárcenas y Antón es nieto de Díaz Ferrán- que simplemente tienen pasta y pueden pagarse cualquier campaña de promoción. Si tienes dinero puedes hacer lo que quieras, y si alguien tiene dinero son esos pavos. Por eso me parece que lo que hace Yung Beef tiene bastante más valor que lo que hace cualquiera de éstos.

“Pretendo seguir con la banda y pretendo hacerlo cada vez más grande”

“Me gustaría que la gente viniera a mí porque mis producciones sean conocidas por cómo las hago yo”

Sin pausa pero sin prisa

¿Cuál será tu siguiente paso?
Seguir con esto, seguir produciendo. Cada vez a más gente, cada vez subir un poco más el nivel. Intentar tirarle a artistas más grandes y hacer cosas más grandes. Con la banda, lo mismo. Pretendo seguir y pretendo hacerlo cada vez más grande.

Le animo y le aseguro que llegará muy lejos si sigue trabajando así. “En unos años vendré a hacerle una entrevista al productor de Rosalía y de otros de artistas de nivel internacional” -le digo entre bromas y carcajadas-. Le pregunto que cómo le gustaría estar en diez años, a lo que me contesta que justo así, como le acabo de decir. Le gustaría producir al artista emergente número uno de Billboard, de Los 40 y de todas las listas. “Me gustaría más que la gente viniera a mí porque mis producciones sean conocidas por cómo las hago yo. Más que hacerle un tema a Rosalía y que lo pete por quién es ella”. Me insiste en que le gustaría llegar lejos por él mismo y por su trabajo.

Para terminar con la entrevista me gustaría que le dieras un consejo a alguien que está empezando en la producción musical. Que no se desanime, que tenga mucha paciencia, y que le meta mucha caña.

Al finalizar la entrevista le agradezco su tiempo y su amabilidad; la invitación a su casa, a su estudio y a parte de su vida y de sus recuerdos. Le hago saber que me he sentido formidablemente cómoda y que me siento muy satisfecha con todo lo que me ha contado. Alejandro es un gran artista y una gran persona.

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