No es exactamente porque los hayan perdido “evolucionando” para evitar que las maten, como se ha llegado a titular. Sus madres sobrevivieron precisamente porque ya no tenían colmillos debido a una suerte de alteración genética que ahora se repite en las hijas ‘descolmilladas’.

Comencemos por el principio. ¿Qué define al elefante africano? Su nombre científico es Loxodonta africana. Según define la organización animalista WWF es «el mamífero terrestre más grande del planeta. Puede pesar hasta ocho toneladas. Corpulento, mide tres metros de alto por siete de largo». ¿Además del tamaño qué los distingue? «Todos los elefantes africanos, incluyendo hembras, tienen colmillos. Usan uno más que otro, por lo que uno suele ser más pequeño resultado del desgaste».

En Gorongosa, uno de los paraísos naturales de este tipo paquidermos, eso no sucede. Un buen número de elefantes africanos no tienen colmillos. Para ser precisos, las elefantas. ¿Cómo ha pasado? Es una larga historia que comenzó con una guerra civil; a posteriori, la gran masacre de paquidermos para arrancarles y traficar con los colmillos; después, las hembras supervivientes por no tener ya colmillos y las crías que nacen sin esos apéndices que definen la naturaleza de los elefantes africanos. 

¿Evolución? Se puede hablar de selección natural»,Una bella y necesaria forma de supervivencia del elefante frente al depredador humano.

Cuando, en 1977, estalló la guerra civil de Mozambique los elefantes se contaban por miles en los 4.000 kilómetros cuadrados de Gorongosa. Duró 15 años, cuatro meses y cinco días. Al hacer balance de las víctimas se contaron un millón de muertos y 1,7 millones de refugiados. Ante tal matanza, pocos se preocuparon de los animales que vivieron su propia tragedia. Durante el conflicto, una de las dos facciones, el movimiento Resistencia Nacional Mozambiqueña, tenía su centro de operaciones en la reserva natural Gorongosa. El daño animal era irreparable. Los guerrilleros aniquilaron a la fauna para alimentarse y obtener dinero con el marfil de los elefantes. Cuando al fin llegó la paz, entre el 85 y 95% de la fauna había sido exterminada. Los soberbios elefantes de Gorongosa casi se habían extinguido.

DE MILES A 108 ELEFANTES

Se tardó hasta 1994 en hacerse un conteo de cuántos paquidermos quedaban. El resultado era estremecedor: 108. ¡Quedaban sólo 108 de los miles que antes reinaban en Gorongosa! Lo único que les motivaba entonces era ayudar a los supervivientes a sobrevivir. Poco a poco se fueron identificando. Se logró aumentar su población. Para 2003 habían 300. Siete años más tarde, 438. Para 2016, ya 567. Elephant Voices comenzó a estudiar la población de elefantes Gorongosa en 2011. «Nuestro objetivo desde entonces ha sido documentar su estado para comprender mejor las cicatrices físicas y de comportamiento de larga duración infligidas durante el conflicto. Y, así, proporcionar datos científicos para la protección y gestión estratégica a largo plazo de los elefantes»,

De los 108 elefantes africanos sobrevivientes de la guerra, 101 eran hembras. De ellas, 52, el 51%, no tenían colmillos. Ellas ya eran una extrañeza genética, quizás una rara variante en el rasgo genético denominado WNT10A, el que determina que el diente se transforme en colmillo, que no es otra cosa que una pieza dental hiperdesarrollada. Es esta característica lo que salvó a estas elefantas de su aniquilación masiva como ocurrió con los machos, de los cuales solo se contabilizaron siete sobrevivientes. Esa mayoría de elefantas que se salvaron por un rasgo especial -no tener colmillos- ha tenido una buena parte de hijas que tampoco los tienen.

Como en el caso de los albinos, no todas las hijas de las elefantas supervivientes carecen de colmillos, pero si una buena parte. Actualmente el 42% del total de paquidermas de Gorongosa no tienen colmillos. De las 96 hembras adultas nacidas desde la guerra, el 32 % no tienen colmillos.

 Del total de elefantes que viven en el parque, machos y hembras, el 32% no los tienen. Solo por comparar con otros parques africanos estudiados por Poole y Granli, en la reserva Masai de Mara en Kenia, «de las 733 hembras adultas registradas, sólo el 3,4% no tienen colmillos (25). De los 511 machos, sólo uno (0,2%)», asegura Elephant Voices. Por ahora, no hay machos sin colmillos en el recuperado parque natural de Mozambique. Otra situación similar al de Gorongosa sucede en Addo, Sudáfrica.

Ante estos resultados, muchos medios se aventuraron a hacer titulares como éste: «Ante la amenaza de la caza furtiva, los elefantes evolucionan para perder los colmillos», afirmó National Geographic. Lo más correcto es hablar de una «selección natural», la supervivencia de un tipo de elefante minoritario que sobrevivió porque su rasgo esencial -no tener colmillos- fue clave para evitar su caza. Después de recuperado el parque, lo que sería un problema, la carencia de colmillos que para los elefantes africanos ayudan a su alimentación y defensa, estos han encontrado en la renovada reserva natural un hábitat magnífico. Y los estudios sobre su alimentación certifican que ellas están bien nutridas.

Los paquidermos viven en matriarcado, las lideran las hembras con más edad y resistencia. Tienen su primer cachorro a los 14 años de media. Y sí, a las que no tienen esta variante genética, que no han pasado por esta selección natural, las siguen matando por sus magnos colmillos de marfil.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s