Étienne de La Boétie ganó a un concurso literario con 18 años presentando un ensayo titulado: “Discurso sobre la servidumbre voluntaria”. Este texto fue escrito en 1576.

La pregunta central que se hace el autor es: ¿cómo es posible que la gente obedezca órdenes?. Con esta pregunta ponía de relieve un problema que hasta la fecha no se había planteado. ¿Por qué se obedecen las órdenes si los que mandan son menos que los que las secundan? A La Boétie le interesa la servidumbre voluntaria y no tanto la servidumbre en general.

Se entendía que el orden político era algo natural, que quien mandaba lo hacía porque era superior.

Había una creencia en la superioridad natural de quien mandaba.

La desnaturalización del orden político es un avance esencial en la construcción de éste en Occidente. Deja de ser algo dado y pasa a ser algo que hay que construir. Es el paso de la filosofía clásica a la filosofía moderna. Para Platón, el orden político perfecto no depende de los humanos, sino de las esferas. Los seres humanos debieran, tras aprender filosofía, trasladar las enseñanzas filosóficas a la vida real. El orden político depende, en definitiva, de un ámbito exterior.

El relato de la superioridad moral de quien manda ha funcionado muy bien hasta los inicios de la vida moderna. A partir de la aparición de la burguesía y el capitalismo, se dan una serie de transformaciones sociales que suponen una transformación radical del orden político. Quien quiera gobernar tendrá que convencer de que ese gobierno será justo para todos.

El orden político, que ha sido algo dado, de repente se convierte en un problema para las élites, que son las que hacen filosofía. La problemática de la desnaturalización del orden político se hace visible primero de forma intelectual y luego en las calles. Es decir, en la realidad política.

Todo lo que antiguamente “parecía” una cierta paz política, a partir de la era moderna se convierte en una constante alteración convirtiendo al orden político en algo frágil y temporal. La clase obrera, cuando comienza a revolverse a partir de los siglos XVIII y XIX, se conecta a una revolución constante del orden social.

Este texto queda escrito en ese eje conceptual donde se está avanzando en esa desnaturalización del orden político. El texto se plantea claramente opositor a la tiranía. Lo que le interesa al autor no es tanto lo malos que son los tiranos, sino las razones por las que la gente les obedece.

Razones para cuestionar la servidumbre voluntaria:

  • La costumbre. El hábito de obediencia genera audiencia.
  • Herramientas. La servidumbre voluntaria es una violación del orden natural y, por lo tanto, habría que oponerse a ella. Lo natural es la libertad. Hay una estructura institucional muy poderosa para los resortes del orden político del momento, como es la Iglesia.
  • Liderazgo. Su característica principal es el carisma. A partir del sentimiento de miedo o amenaza colectiva surgen figuras carismáticas cuyo discurso cala en la sociedad.
  • Interés. Puede ser concreto y positivo, y de esta forma obtendrá más éxito. Tiene, por tanto, dos vías:
    – Interés económico de una minoría alrededor del tirano, la denominada “Corte”. Si quiero gobernar hay una serie de minorías que necesito satisfacer.
    – Interés general, que ya no se monetiza tan fácilmente. Estos intereses hay que representarlos de otra forma, pues ya nadie se va a creer que si el tirano gana, la colectividad mejorará. Si uno gana, todos se enfrentarán a una amenaza colectiva. La gente se somete para evitar una catástrofe.

El interés es una de las grandes fuentes para la servidumbre voluntaria.

A esos “apóstoles” es necesario darles una recompensa lo más racional posible. Cualquier gobernante necesita un apoyo para sostenerse en el poder. Las actividades que desempeña el poder están destinadas a mantener esa estructura de poder.

Se llevan a cabo rituales precisamente por su valor simbólico. Estos rituales han sido importantes para la supervivencia de las religiones y lo son para la supervivencia del orden público, recordándonos quiénes somos para lo que estamos aquí y quiénes son aquellos que nos gobiernan. Alrededor del ritual hay un cierre de discursos, es decir, se pueden hablar de unos temas y se censuran otros. Ese cierre es muy útil para el que gobierna.

Es muy importante el plano del discurso alrededor del ritual. Estos rituales son herramientas para la construcción de la servidumbre voluntaria si son entendidos por la gente. Se llega a la conclusión de que no existe servidumbre voluntaria sin explicación o discurso. Es decir, tiene que haber un relato que justifique esa explicación.

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