Nolan: El Estado Terapéutico

Nolan se plantea la emergencia de un nuevo tipo de Estado y una nueva forma de legitimación de éste. El Estado como prestador de cuidados y no de servicios como era el Estado del bienestar tradicional. El Estado ya no se acerca a una población que necesita unos servicios, sino que se acerca a una población que el Estado considera que necesita cuidados, ya que no puede valerse por sí misma.

El Estado norteamericano va asumiendo cada vez más esta nueva función de cuidar poblaciones enfermas necesitadas de un guía. Hay una especie de paternalismo donde el Estado dice a la gente como tiene que vivir. Choca con la mentalidad libertaria tradicional de EEUU. El ejemplo que desarrolla Nolan son los tribunales de drogas, concretamente la reforma de éstos. A partir de los 80, la población carcelaria sufre un aumento descomunal por los delitos relacionados con el narcotráfico. En base a que aumenta la pobreza, aumenta también la delincuencia. El Estado norteamericano responde con políticas penales. Las cárceles privadas obligan a los presos a trabajar y la legalidad se endureció para establecer tolerancia cero a la violencia callejera (se da una especie de eliminación de población peligrosa).

Cambio en la concepción del sistema penal

En los años 80, este sistema se pone en cuestión y se crean los tribunales de drogas. Éstos, son una posibilidad que puede elegir cualquier acusado por problemas de droga en vez de ser juzgado por un tribunal normal. Si optan por ellos, tienen que demostrar al juez que han reformado su vida. En vez de tener una condena fija, ésta es indefinida hasta que el juez decida que realmente te has reformado. Para esto, el reo tiene que estar bajo la tutela provisional del juez de drogas. El desarrollo de este sistema se ha pensado para eliminar a los pequeños delincuentes de la población carcelaria, llevando a un cierto bloqueo al sistema penal. Con independencia de la mayor o menor eficacia con la que funciona, hay un cambio en lo que debe ser el sistema penal, tanto como castigador, como reformador moral.

El Estado paternalista y la población enferma

El Estado aumenta su capacidad de vigilancia sobre la población en un periodo en el que triunfaban las ideologías neoliberales. El Estado aumenta su capacidad y voluntad de control y se acerca a los ciudadanos desde una perspectiva paternalista.

La idea es que detrás de esa mano amable que se acerca a la gente ofreciendo cuidados hay una mano punitiva, ya que el Estado terapéutico es el brazo amable de la coerción estatal.

No es que el Estado opte por un tratamiento más empático de la desviación social, sino que está desarrollando, por un lado, un sistema punitivo mucho más duro y, por otro, está abriendo un cambio de lógica de funcionamiento del Estado. El Estado que ayuda legítima al Estado que castiga. Éste tiene que hacerse querer por la ciudadanía haciendo creer que ayuda a los necesitados ofreciéndoles servicios o terapias.

Recomposición del pacto social del Estado del Bienestar

Esta idea de que la población está enferma o puede estarlo si el Estado no marca la manera correcta de buen vivir, es la clave del giro hacia donde pueden ir los Estados del bienestar más adelante. El desarrollo de estos se hizo a partir de los 50, en paralelo a una relajación del brazo punitivo del Estado. A finales del siglo XX, se genera un nuevo pacto social donde hay unas políticas asistenciales que el Estado ofrece y para quien las rechace, está el brazo policial en su expresión más tradicional. Si este modelo se asienta, estaríamos ante una recomposición del pacto social del Estado del bienestar a principios del siglo XXI.

Sistema educativo

Esta mirada del cuidado se ha extendido sobre el sistema educativo. Antes, se suponía que debían formar a los estudiantes en unos valores compartidos, pero ahora se convierte en un lugar de vigilancia de los niños, pues son considerados peligrosos. Los profesores tienen a su lado un grupo de expertos que elaboran informes sobre esos niños en el momento que detectan un comportamiento anómalo. Es decir, el colegio se ha adaptado a esa lógica de vigilancia.

Aquiescencia

Desde el punto de vista teórico existe el concepto de la aquiescencia, que consiste en secundar una norma aunque no se esté de acuerdo con ella.

El Estado terapéutico funciona sobre un elemento muy activo de aquiescencia.

Hemos aceptado de forma inconsciente que esto no tiene remedio, que la pobreza o desigualdad son aún especie de “maldición” y, a pesar de no estar de acuerdo con ciertas políticas, sabemos que es lo único que hay. La mirada terapéutica es un sistema de legitimación para toda la sociedad. Ésta persigue a la voluntad interior de la persona. El Estado terapéutico pretende cambiar la mentalidad del individuo, no es tan utilitarista.

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