Si la asistencia social se centra en focalizarse en los pobres, se realiza una distinción entre quienes son pobres sin ser culpables de su situación y quienes “eligen” ser pobres o quienes llegan a serlo por errores y fallos personales. Una vez que los diseñadores de políticas toman ese sendero deben hacer otra distinción arbitraria.

Solo quienes aceptan el trabajo ofrecido por el Estado a cambio de su prestación “merecen” esa prestación. De otra forma deben ser “sancionados”. Esto es el workfare.

Conlleva coerción y la imposición de un deber de trabajar exigido a los solicitantes de prestaciones que no se exige a los demás. Es también una política paternalista porque implica que el Estado sabe qué es lo mejor para el individuo y la sociedad. Empujar a la gente al callejón sin salida de los empleos temporales de corta duración rompe su propia búsqueda de empleo, estudios o formación, reduciendo potencialmente su capacidad para salir de la pobreza y de la inseguridad económica.

Efectos en el mercado laboral

El Workfare tiene también efectos distorsionados y disfuncionales sobre el mercado laboral. Presiona a la baja sobre los salarios al ofertar trabajo barato en competición con aquellos que realizan trabajos similares en un mercado laboral abierto. Estas personas pueden incluso perder sus empleos porque pueden ser sustituidos por participantes del Workfare. El workfare viola el principio de diferencia de seguridad, perjudicando a los menos seguros. Viola también el principio del test de paternalismo y es una política contraria a cualquier visión de libertad y de justicia social.

Modelo estadounidense

El modelo estadounidense del Workfare consiste en obligar a personas desempleadas de larga duración que reciben subsidios estatales condicionados, supuestamente para adquirir experiencia y facilitar su reinserción en el mundo laboral. Sin embargo, estas personas están obligadas a acudir a la llamada del trabajo no remunerado bajo la amenaza de perder dicho subsidio. Además, las empresas tienen el poder de despedir a cualquier persona en activo para sustituirla por una más “barata”.

Los grupos más castigados por el desempleo (jóvenes, madres y padres solteros, personas con discapacidad, enfermos…) son los más vulnerables a ser forzados a entrar en estos programas de reinserción laboral no remunerados, provocando situaciones de desprotección frente al futuro próximo.

En un sistema capitalista y depredador como el actual, éste tipo de programas de reinserción podrían ser una vía de escape laboral para la gente más pobre, que acude al gobierno a pedir ayuda y se convierte en marionetas de las multinacionales y de las grandes empresas, que buscan el máximo beneficio al menor coste.

Reino Unido

Este programa se implantó en 2011 en Reino Unido, el cual obliga a las personas que llevan 26 semanas en búsqueda de empleo a trabajar 30 horas semanales durante seis semanas. Si no lo hacen, perderán cualquier tipo de ayuda que estén recibiendo. Después, el empresario tiene la posibilidad de contratarle como trabajador; pero esto no ocurre ni en la mitad de los casos. Estas personas entran en una dinámica donde se impone una economía de supervivencia, mientras caminamos hacia una suerte de esclavitud encubierta.

McDonalds, Pizza Hut, Primark, Asda, Holland and Barrett…. son algunas de las muchas empresas que se están aprovechando del Workfare. Otras se han salido del programa como Tesco, Sainsburys, Burger King o Poundland, gracias a la presión mediática, piquetes y ocupaciones de sus supermercados.

La compañía Tesco llegó a anunciar “Trabajo por subsidio” en sus anuncios, con la intención de sustituir trabajadores a jornada completa por aquellos no remunerados.

La estadística refleja que, de las 1.400 personas que trabajaron sin cobrar, sólo 300 consiguieron trabajo. Alguna de las empresas que adquirieron los contratos del Workfare, como es A4E, están siendo investigadas por corrupción; otras como Atos, que es la encargada de revisar las bajas por enfermedad, está obligando a acudir al trabajo a cualquier trabajador/a, incluso a gente con cáncer terminal.

Lucha contra el Workfare

La conclusión es que si no vas a trabajar, aparte de perder el subsidio también pierdes el derecho a otro tipo de subsidios como las ayudas al alquiler. Esto ha provocado un aumento en el número de suicidios.

Algunos sindicatos están luchando incansablemente contra el Workfare, consiguiendo pequeñas victorias a través de la acción directa, pero resultan insuficientes cuando, a pesar de la labor informativa, no existe una concienciación efectiva de la sociedad para pelear contra los ataques del capital.

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