¿Cómo se examina la vista de quien no sabe hablar ni leer?

Un 80% de los problemas en el aprendizaje en niños es causado por deficiencias visuales

A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente 1300 millones de personas viven con alguna forma de deficiencia visual . Aunque la mayoría de ellos tienen más de 55 años, hay 19 millones de niños y niñas en el mundo con problemas de visión pero, también según la OMS, entre el 70 y el 80% se pueden prevenir o curar si se diagnostican a tiempo. Si esto no ocurre, las consecuencias afectan al desarrollo físico y social: un 80% de los problemas de aprendizaje en niños es causado por deficiencias visuales.

Pero aunque haya voluntad de resolverlo hay dos obstáculos. Uno de ellos es la edad. “Estamos hablando de niños muy pequeños, menos de 3 años de edad o con problemas de desarrollo – explica Marta Ortín, ingeniera e investigadora postdoctorado en la Universidad de Zaragoza – y no se les puede hacer una exploración habitual, es decir mostrar una letra o un dibujo. Y el otro problema es que en el protocolo pediátrico, el control de la vista no entra hasta los 3 años y en ese momento ya puede ser tarde”.

Soluciones

Para intentar resolver esto, Ortín, junto a Victoria Pueyo, oftalmóloga del Hospital Universitario Miguel Servet, han creado DIVE Medical, una startup que ha desarrollado el software DIVE (Dispositivos para un Examen Visual Integral) que permite monitorizar y rastrear la mirada de cada ojo del paciente mientras sigue los estímulos diseñados específicamente para probar diferentes aspectos de la función visual. Esto por sí solo ya es un importante avance respecto a cómo se hacían los exámenes hasta hace muy poco.

“Antes, el oftalmólogo se ponía delante del paciente – añade Ortín en conversación telefónica – y le enseñaba unos estímulos, diseñados décadas atrás.

Los resultados eran muy poco objetivos y no se podían repetir. Sin embargo, el dispositivo que hemos diseñado es una pantalla en la que mostramos dibujos diseñados específicamente y añadimos eye tracking (rastreo ocular), lo que significa que el sistema sabe a qué punto de la pantalla está mirando el paciente. A partir de esto podemos establecer un análisis mucho más preciso”.

Es en este momento cuando llega la inteligencia artificial. DIVE Medical se unió a Huawei y al Instituto Investigación Sanitaria Aragón (IIS Aragón) para crear el siguiente paso: Track AI. La idea es sencilla: utilizar la capacidad de análisis y aprendizaje de la inteligencia artificial para descubrir patrones no solo en el ojo sino también en el movimiento ocular y entonces dar los resultados y, al mismo tiempo, el diagnóstico.

“El análisis por sí mismo – señala Ortín – nos da información muy valiosa pero que hay que interpretar. Gracias a la IA podemos llegar más allá. Analizamos los patrones de mirada para no solo extraer la información sino para indicar también la probabilidad de que tenga una patología determinada”.

Lo interesante de esta colaboración es que gran parte del sistema ya está probado. Track AI se basa en TensorFlow de Google, una plataforma de código abierto, y en la inteligencia artificial Huawei HiAi, presente en el microchip Kirin 980. Una vez que se le hace el análisis ocular a un niño, un smartphone con el Kirin 980 (Mate 20 o el nuevo P30) recibe los datos en tiempo real y, sin necesidad de una red Wi-Fi, los procesa al instante. Para ello se necesita una enorme “biblioteca” con información de miles de pacientes. Y esto ya ha comenzado a hacerse. En cinco países de tres continentes (China, México, Emiratos Árabes Unidos, España y Reino Unido), varios centros de investigación están trabajando con miles de niños, recopilando una gran cantidad de datos, imprescindibles para enseñarle a las redes neuronales del microchip qué debe buscar y dónde.

El hecho de crear esta biblioteca en diferentes países es una medida muy acertada.

Se trata de que la IA aprenda de diferentes colores de ojos, piel, configuración del rostro, tamaño de la pupila y su visibilidad.

Son numerosos los ejemplos de inteligencias artificiales que tienen ciertos problemas para diferenciar rostros masculinos o femeninos o hasta tienen prejuicios hacia diferentes razas. Y eso es algo que en este caso se está evitando desde el inicio.

La idea es que todo el sistema esté funcionando a finales de este año. El objetivo es realizar su implementación en 2020, lo que ayudará a los profesionales de la salud a diagnosticar y tratar las afecciones oculares en una etapa temprana. Y, lo mejor, desde cualquier lugar del mundo.

“Nos gustaría que se pudiera utilizar en sitios en los que es difícil recurrir a un oftalmólogo – concluye Ortín –. De hecho estamos estudiando en un futuro usarlo también para otras dolencias, no solo oftalmológicas, que se puedan detectar con un análisis ocular”.

Y este sería un avance de mucho peso. De acuerdo con la Academia Estadounidense de la Oftalmología, la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades autoinmunes, las enfermedades de transmisión sexual y varios tipos de tumores se encuentran entre las enfermedades que pueden detectarse durante un examen ocular.

La influencia humana en las sequías globales se remonta a hace un siglo, según la NASA

Por primera vez, un equipo científico ha logrado vincular las actividades humanas con los patrones de sequía en todo el mundo.

El peligroso ascenso térmico que estamos experimentando en el planeta Tierra tiene consecuencias: la desaparición de especies animales y vegetales, la destrucción de glaciares, el ascenso del nivel del mar… y también, por supuesto, la desertificación.

Los gases de efecto invernadero generados por el hombre y las partículas atmosféricas son el principal causante de estos fenómenos, incluido el riesgo de sequía mundial.

La NASA solo lleva estudiando la humedad del suelo desde el espacio 1980. Pero ahora, por primera vez, su equipo científico ha vinculado las actividades humanas con los patrones de sequía en todo el mundo.

Y ¿cómo lo ha conseguido? Las pistas estaban escondidas en los mapas de los árboles más antiguos de la Tierra, en sus capas interiores.

Los anillos de los árboles han permitido obtener las mediciones históricas de la lluvia y la temperatura y compararlas con las mediciones modernas de la humedad del suelo basadas en los datos de los satélites. El grosor de los anillos de los árboles indica años húmedos y secos a lo largo de su vida útil, proporcionando un registro antiguo para complementar los datos escritos y registrados.

Así, hemos podido hallar las “huellas” que demuestra que los gases de efecto invernadero llevan influyendo en el riesgo de sequía desde principios del siglo XX

Las predicciones eran correctas

Los modelos ya predecían esta huella humana afectando a un patrón global de secado y humectación regional característicos de la respuesta climática a los gases de efecto invernadero, y que esta presencia debería poder detectarse desde principios de la década de 1900, y aumentar con el tiempo a medida que aumentan las emisiones.

Efectivamente. Combinando datos de observación satelital desde 1980 junto con el historial vegetal presente en los anillos de los árboles, los investigadores comprobaron que las predicciones estaban en lo cierto: la desertificación coincidía con la huella humana de principios del siglo XX.

También calibraron sus datos en comparación con los modelos climáticos que funcionan con condiciones atmosféricas similares a las de 1850, antes de que la Revolución Industrial aumentara los gases de efecto invernadero y la contaminación del aire.

Este estudio es el primero en proporcionar evidencia histórica que relacione las emisiones generadas por el hombre y la sequía a escalas casi globales, lo que otorga credibilidad a los modelos que predecían dicha conexión.

Cada vez tenemos más pruebas de la influencia humana en el cambio climático, y más contundentes son las razones para que los gobiernos implementen un plan de acción correspondiente a la gravedad de la situación: no deberíamos permitir que la temperatura global aumente más de 1,5ºC si no queremos enfrentarnos a una profunda transformación planetaria que pueda poner en peligro especies, ciudades o nuestra propia vida, tal y como la conocemos.

Por si fuera poco, de acuerdo con la nueva investigación, es probable que esta huella dactilar de los gases de efecto invernadero se haga más fuerte en las próximas décadas.

La historia cambió brevemente entre 1950 y 1975, a medida que la atmósfera se volvió más fresca y más húmeda. El equipo cree que esto se debió a los aerosoles, o partículas en la atmósfera. Antes de la aprobación de la legislación sobre calidad del aire, la industria expulsó grandes cantidades de humo, hollín, dióxido de azufre y otras partículas que los investigadores creen que bloquearon la luz solar y contrarrestaron los efectos del calentamiento de los gases de efecto invernadero durante este período. Sin embargo, los aerosoles son más difíciles de modelar que los gases de efecto invernadero, por lo que aunque son los culpables más probables, el equipo advirtió que es necesario realizar más investigaciones para establecer un vínculo definitivo.

Workfare: trabajar sin cobrar

Si la asistencia social se centra en focalizarse en los pobres, se realiza una distinción entre quienes son pobres sin ser culpables de su situación y quienes “eligen” ser pobres o quienes llegan a serlo por errores y fallos personales. Una vez que los diseñadores de políticas toman ese sendero deben hacer otra distinción arbitraria.

Solo quienes aceptan el trabajo ofrecido por el Estado a cambio de su prestación “merecen” esa prestación. De otra forma deben ser “sancionados”. Esto es el workfare.

Conlleva coerción y la imposición de un deber de trabajar exigido a los solicitantes de prestaciones que no se exige a los demás. Es también una política paternalista porque implica que el Estado sabe qué es lo mejor para el individuo y la sociedad. Empujar a la gente al callejón sin salida de los empleos temporales de corta duración rompe su propia búsqueda de empleo, estudios o formación, reduciendo potencialmente su capacidad para salir de la pobreza y de la inseguridad económica.

Efectos en el mercado laboral

El Workfare tiene también efectos distorsionados y disfuncionales sobre el mercado laboral. Presiona a la baja sobre los salarios al ofertar trabajo barato en competición con aquellos que realizan trabajos similares en un mercado laboral abierto. Estas personas pueden incluso perder sus empleos porque pueden ser sustituidos por participantes del Workfare. El workfare viola el principio de diferencia de seguridad, perjudicando a los menos seguros. Viola también el principio del test de paternalismo y es una política contraria a cualquier visión de libertad y de justicia social.

Modelo estadounidense

El modelo estadounidense del Workfare consiste en obligar a personas desempleadas de larga duración que reciben subsidios estatales condicionados, supuestamente para adquirir experiencia y facilitar su reinserción en el mundo laboral. Sin embargo, estas personas están obligadas a acudir a la llamada del trabajo no remunerado bajo la amenaza de perder dicho subsidio. Además, las empresas tienen el poder de despedir a cualquier persona en activo para sustituirla por una más “barata”.

Los grupos más castigados por el desempleo (jóvenes, madres y padres solteros, personas con discapacidad, enfermos…) son los más vulnerables a ser forzados a entrar en estos programas de reinserción laboral no remunerados, provocando situaciones de desprotección frente al futuro próximo.

En un sistema capitalista y depredador como el actual, éste tipo de programas de reinserción podrían ser una vía de escape laboral para la gente más pobre, que acude al gobierno a pedir ayuda y se convierte en marionetas de las multinacionales y de las grandes empresas, que buscan el máximo beneficio al menor coste.

Reino Unido

Este programa se implantó en 2011 en Reino Unido, el cual obliga a las personas que llevan 26 semanas en búsqueda de empleo a trabajar 30 horas semanales durante seis semanas. Si no lo hacen, perderán cualquier tipo de ayuda que estén recibiendo. Después, el empresario tiene la posibilidad de contratarle como trabajador; pero esto no ocurre ni en la mitad de los casos. Estas personas entran en una dinámica donde se impone una economía de supervivencia, mientras caminamos hacia una suerte de esclavitud encubierta.

McDonalds, Pizza Hut, Primark, Asda, Holland and Barrett…. son algunas de las muchas empresas que se están aprovechando del Workfare. Otras se han salido del programa como Tesco, Sainsburys, Burger King o Poundland, gracias a la presión mediática, piquetes y ocupaciones de sus supermercados.

La compañía Tesco llegó a anunciar “Trabajo por subsidio” en sus anuncios, con la intención de sustituir trabajadores a jornada completa por aquellos no remunerados.

La estadística refleja que, de las 1.400 personas que trabajaron sin cobrar, sólo 300 consiguieron trabajo. Alguna de las empresas que adquirieron los contratos del Workfare, como es A4E, están siendo investigadas por corrupción; otras como Atos, que es la encargada de revisar las bajas por enfermedad, está obligando a acudir al trabajo a cualquier trabajador/a, incluso a gente con cáncer terminal.

Lucha contra el Workfare

La conclusión es que si no vas a trabajar, aparte de perder el subsidio también pierdes el derecho a otro tipo de subsidios como las ayudas al alquiler. Esto ha provocado un aumento en el número de suicidios.

Algunos sindicatos están luchando incansablemente contra el Workfare, consiguiendo pequeñas victorias a través de la acción directa, pero resultan insuficientes cuando, a pesar de la labor informativa, no existe una concienciación efectiva de la sociedad para pelear contra los ataques del capital.

Manin: Democracia de audiencias

A mediados de los 90, el politólogo Manin desarrolló la idea de democracia de audiencias como la tercera gran transformación del gobierno representativo, tras la democracia de partidos. La democracia de audiencia se caracteriza, según Manin, por el protagonismo personal de los líderes políticos, con los que establecemos una relación a través de los medios de comunicación.

Es la forma en que se ha denominado a ese momento de la democracia presidido por la personalización de la política, con una ciudadanía que mira una pantalla-escenario donde los partidos políticos actúan como máquinas de propaganda para ganar elecciones, con la consabida dependencia de los medios de comunicación, auténticos mediadores de la relación entre representantes y representados.

Esto podría ser así en los años 90. Hoy, la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación ha modificado algunas de estas características, pero otras perviven. Dos destacan de forma especial: la dinámica progresiva de la autonomización de los líderes, que les lleva a perder la capacidad para leer e interpretar el estado de ánimo y de opinión de sus electores, y la dificultad de preguntarse qué hay detrás de los hechos o actuaciones de una persona cuando los focos se dirigen exclusivamente a su rostro.

Nueva élite de gobierno

Una democracia de audiencias es una forma emergente de representación democrática, todavía no consolidada. Este concepto ha tenido mucha popularidad porque, en cierto sentido, le da un peso importante a los medios de comunicación. Las organizaciones demoscópicas están orientadas a la medición de la opinión pública. La democracia de audiencias conlleva el ascenso de la fuerza de los medios y de las empresas de encuestas. Los medios intentan reproducir en sus temas las preocupaciones colectivas que extraen de las encuestas. Según Manin, la democracia de audiencias implica la emergencia de una nueva élite de gobierno: los especialistas en comunicación.

Estados Unidos

La metáfora de audiencia tiene mucha importancia para el autor, quien observó, sobre todo en EEUU, como el comportamiento del elector hace que deje de ser un votante. Deja de estar a favor de determinadas opciones políticas, deja de tener identificación y se comporta como un espectador. Con un elector como este, ya no se le puede apelar ideológicamente, hay que apelar a sentimientos y pasiones paralelos a la racionalidad. Se refiere al modelo de elector-consumidor. El elector no es audiencia pero se comporta como tal. En definitiva, en la democracia de audiencias las personas votan de modo distinto de una elección a otra, dependiendo de la persona particular que compita por su voto. Es decir, los votantes tienden a votar más al candidato que al partido al que pertenece.

Democracia directa y democracia representativa

Manin establece la diferencia entre democracia directa y representativa y, tras analizar ejemplos de democracias llega a la tesis de que democracia pura no ha existido jamás. Lo que hemos tenido y lo que tenemos son formas, más o menos institucionalizadas, de representación.

Las democracias contemporáneas son representativas, en las cuales los gobernantes toman las decisiones en nombre de los ciudadanos tras un proceso electoral. Sin embargo, en otros tiempos han existido democracias directas, donde los ciudadanos mismos han tomado las decisiones de gobierno sin necesidad de elegir representantes. La Grecia y la Roma clásicas son los ejemplos más conocidos de democracias directas. Sus instituciones políticas se organizaban alrededor de una asamblea, donde todos los ciudadanos podían participar y decidir de forma colectiva los asuntos de gobierno.

También ciudades-estado como Venecia y Florencia, entre los siglos XII y XIV, fueron democracias directas, así como un conjunto de pequeñas sociedades en Escandinavia o en los Alpes, también en la baja Edad Media. Además de la asamblea, compartían otras características comunes, como un volumen de población reducido, recursos económicos comunes o colectivos, una desigualdad reducida, un grupo numeroso de hombres libres (lo que hoy llamaríamos clases medias). Sin embargo, eran democracias exclusivas y excluyentes, sin participación de las mujeres, los esclavos o los extranjeros. Ni tampoco existía la pretensión de que pudieran incorporarse a la vida política. Todas estas sociedades fueron sustituidas o derrotadas por estados más fuertes y más capaces.

Las democracias contemporáneas no son igualitarias

La representación de la voluntad de los ciudadanos define a las democracias contemporáneas (democracias representativas), a la vez que incluye un elemento no igualitario. Las personas que ocupan los cargos de gobierno, toman las decisiones en nombre de los ciudadanos, porque ocupan estos cargos por elección, por el voto popular. Esta realidad es tan fuerte y está tan asentada que parece natural. Sin embargo, podría accederse a los cargos por otros métodos: sorteo (como ocurre en las mesas electorales), herencia (como en las monarquías), examen (como en puestos de trabajo en la administración), cooptación (como en los partidos políticos) o por rotación (como en las comunidades de propietarios). Cada método conlleva unas consecuencias particulares, que condicionan quién puede acceder y qué tipo de relación establece con los gobernados. Por ello, las elecciones suponen un elemento no igualitario, ya que sólo acceden al cargo unas pocas personas (las elegidas), las cuales no tendrán las mismas características personales y sociales que los representados. Es decir, ni los parlamentos ni los plenos municipales son una muestra fiel de la diversidad social.

Expresiones y protestas como “¡No nos representan!”, dirigida a los parlamentarios, manifiestan que existe una distancia entre la voluntad de los ciudadanos y de los políticos. Si queremos que los diputados, senadores o concejales sean indistinguibles socialmente de los ciudadanos, entonces no podrían celebrarse elecciones, sino sorteos. El azar se encargaría de que cualquier persona tuviera las mismas oportunidades de formar parte de las instituciones.

Nolan: El Estado Terapéutico

Nolan se plantea la emergencia de un nuevo tipo de Estado y una nueva forma de legitimación de éste. El Estado como prestador de cuidados y no de servicios como era el Estado del bienestar tradicional. El Estado ya no se acerca a una población que necesita unos servicios, sino que se acerca a una población que el Estado considera que necesita cuidados, ya que no puede valerse por sí misma.

El Estado norteamericano va asumiendo cada vez más esta nueva función de cuidar poblaciones enfermas necesitadas de un guía. Hay una especie de paternalismo donde el Estado dice a la gente como tiene que vivir. Choca con la mentalidad libertaria tradicional de EEUU. El ejemplo que desarrolla Nolan son los tribunales de drogas, concretamente la reforma de éstos. A partir de los 80, la población carcelaria sufre un aumento descomunal por los delitos relacionados con el narcotráfico. En base a que aumenta la pobreza, aumenta también la delincuencia. El Estado norteamericano responde con políticas penales. Las cárceles privadas obligan a los presos a trabajar y la legalidad se endureció para establecer tolerancia cero a la violencia callejera (se da una especie de eliminación de población peligrosa).

Cambio en la concepción del sistema penal

En los años 80, este sistema se pone en cuestión y se crean los tribunales de drogas. Éstos, son una posibilidad que puede elegir cualquier acusado por problemas de droga en vez de ser juzgado por un tribunal normal. Si optan por ellos, tienen que demostrar al juez que han reformado su vida. En vez de tener una condena fija, ésta es indefinida hasta que el juez decida que realmente te has reformado. Para esto, el reo tiene que estar bajo la tutela provisional del juez de drogas. El desarrollo de este sistema se ha pensado para eliminar a los pequeños delincuentes de la población carcelaria, llevando a un cierto bloqueo al sistema penal. Con independencia de la mayor o menor eficacia con la que funciona, hay un cambio en lo que debe ser el sistema penal, tanto como castigador, como reformador moral.

El Estado paternalista y la población enferma

El Estado aumenta su capacidad de vigilancia sobre la población en un periodo en el que triunfaban las ideologías neoliberales. El Estado aumenta su capacidad y voluntad de control y se acerca a los ciudadanos desde una perspectiva paternalista.

La idea es que detrás de esa mano amable que se acerca a la gente ofreciendo cuidados hay una mano punitiva, ya que el Estado terapéutico es el brazo amable de la coerción estatal.

No es que el Estado opte por un tratamiento más empático de la desviación social, sino que está desarrollando, por un lado, un sistema punitivo mucho más duro y, por otro, está abriendo un cambio de lógica de funcionamiento del Estado. El Estado que ayuda legítima al Estado que castiga. Éste tiene que hacerse querer por la ciudadanía haciendo creer que ayuda a los necesitados ofreciéndoles servicios o terapias.

Recomposición del pacto social del Estado del Bienestar

Esta idea de que la población está enferma o puede estarlo si el Estado no marca la manera correcta de buen vivir, es la clave del giro hacia donde pueden ir los Estados del bienestar más adelante. El desarrollo de estos se hizo a partir de los 50, en paralelo a una relajación del brazo punitivo del Estado. A finales del siglo XX, se genera un nuevo pacto social donde hay unas políticas asistenciales que el Estado ofrece y para quien las rechace, está el brazo policial en su expresión más tradicional. Si este modelo se asienta, estaríamos ante una recomposición del pacto social del Estado del bienestar a principios del siglo XXI.

Sistema educativo

Esta mirada del cuidado se ha extendido sobre el sistema educativo. Antes, se suponía que debían formar a los estudiantes en unos valores compartidos, pero ahora se convierte en un lugar de vigilancia de los niños, pues son considerados peligrosos. Los profesores tienen a su lado un grupo de expertos que elaboran informes sobre esos niños en el momento que detectan un comportamiento anómalo. Es decir, el colegio se ha adaptado a esa lógica de vigilancia.

Aquiescencia

Desde el punto de vista teórico existe el concepto de la aquiescencia, que consiste en secundar una norma aunque no se esté de acuerdo con ella.

El Estado terapéutico funciona sobre un elemento muy activo de aquiescencia.

Hemos aceptado de forma inconsciente que esto no tiene remedio, que la pobreza o desigualdad son aún especie de “maldición” y, a pesar de no estar de acuerdo con ciertas políticas, sabemos que es lo único que hay. La mirada terapéutica es un sistema de legitimación para toda la sociedad. Ésta persigue a la voluntad interior de la persona. El Estado terapéutico pretende cambiar la mentalidad del individuo, no es tan utilitarista.

Webber: La política como vocación

Weber pide que aparezcan “nuevos profetas políticos”. Gente que viva para la política y no de la política.

Tras la era de Bismarck, los observadores alemanes políticos coinciden en ver su época como un periodo en decadencia en muchos ámbitos. Una de las razones que Weber establece es la falta de líderes políticos de verdad. Existen jefes de aparato con puestos importantes pero no son políticos de vocación.

Partidos políticos y democracia

Weber introduce la institución del partido político como mecanismo compensador de las desigualdades. Comparte la mirada liberal de que la política ha de ser una actividad de ocio, de gente que tiene sus necesidades fundamentales aseguradas. Dentro de un orden liberal, quien ocupa las posiciones más altas dentro de la escala social es porque se lo ha ganado. Esos individuos son los más proclives a tener vocación política.

La extensión de otro régimen haría que la política se convierta en una actividad de “señoritos”. La forma de evitarlo se filtraría a partir de la existencia de los partidos políticos, donde conviven las elites y las masas. La institución de los partidos políticos tiene esa función de conectar las elites privilegiadas con las masas menos privilegiadas. Como el líder de partido necesita de las masas para que sus ideas lleguen al Parlamento, tiene cierto sentido el representarlas. Ya no estamos en la política de los partidos de agrupación de un solo individuo (como en la época de Cánovas y Sagasta). Ahora se necesita, cada cierto tiempo, recurrir a una masa de votantes muy grande. Si ignoras a esa masa no vas a conseguir llegar a los puestos de poder. En el Parlamento deberían estar representadas todas las clases sociales.

El gran éxito de la democracia es que ha conseguido que los intereses de la mayoría puedan tener alguna influencia. Cuando bajamos a las políticas reales, aparecen los intereses particulares.

El discurso político se vacía

Es un momento de cierto vaciado de esos intereses o ideas que antes nos unificaban. La política democrática del siglo XX estaba polarizada en dos grandes partidos de masas (centro derecha y centro izquierda).  Esos dos grandes partidos representaban dos grandes espacios sociales: los asalariados y las clases medias y altas. Esos dos grandes colectivos sociales eran muy visibles. Tenían organizaciones propias, desde parroquias hasta la patronal o sindicatos. Grupos sociales cuya existencia era muy objetiva. Los partidos pugnaban por verbalizar los intereses de esos grupos y había una cierta alternancia de poder. Esos grupos sociales hoy en día son muchos más confusos. Los hijos de los trabajadores manuales sueñan con ser empresarios de trabajos digitales. La mirada de la clase obrera tradicional se ha debilitado, y en las clases medias y altas los intereses tampoco están claros, pues están aterradas ante la perspectiva de caer en el espacio social.  La crisis ha provocado un empobrecimiento general en toda la sociedad. La difuminación relativa de estos dos grandes grupos de la sociedad prototípica del siglo XX, hace que hoy los partidos políticos tengan cada vez más difícil hablar a los componentes de esos grupos y satisfacer sus intereses. Las bases de la política se han hecho mucho más complejas. Es difícil hablar de los intereses a gente que cada vez sabe menos cuáles son sus intereses.

El discurso político se vacía. Como ya no podemos hablar en términos de intereses de clase, hablamos de voluntad, de sentimientos, de pasiones… El orgullo de clase hoy en día ha desaparecido. Las clases medias se sienten engañadas y el pacto social de antes no funciona. Esa rabia de clase radica en el auge de movimientos como Podemos o Vox. En cierto sentido, esto pasó en la Alemania de principios del siglo XX, fruto del paralelismo con el debilitamiento de las clases sociales.

Los medios de comunicación son un elemento importantísimo dentro de la biografía de los líderes políticos actuales, pues privilegian lo personal sobre lo profesional.

Étienne de La Boétie: “Discurso sobre la servidumbre voluntaria”

Étienne de La Boétie ganó a un concurso literario con 18 años presentando un ensayo titulado: “Discurso sobre la servidumbre voluntaria”. Este texto fue escrito en 1576.

La pregunta central que se hace el autor es: ¿cómo es posible que la gente obedezca órdenes?. Con esta pregunta ponía de relieve un problema que hasta la fecha no se había planteado. ¿Por qué se obedecen las órdenes si los que mandan son menos que los que las secundan? A La Boétie le interesa la servidumbre voluntaria y no tanto la servidumbre en general.

Se entendía que el orden político era algo natural, que quien mandaba lo hacía porque era superior.

Había una creencia en la superioridad natural de quien mandaba.

La desnaturalización del orden político es un avance esencial en la construcción de éste en Occidente. Deja de ser algo dado y pasa a ser algo que hay que construir. Es el paso de la filosofía clásica a la filosofía moderna. Para Platón, el orden político perfecto no depende de los humanos, sino de las esferas. Los seres humanos debieran, tras aprender filosofía, trasladar las enseñanzas filosóficas a la vida real. El orden político depende, en definitiva, de un ámbito exterior.

El relato de la superioridad moral de quien manda ha funcionado muy bien hasta los inicios de la vida moderna. A partir de la aparición de la burguesía y el capitalismo, se dan una serie de transformaciones sociales que suponen una transformación radical del orden político. Quien quiera gobernar tendrá que convencer de que ese gobierno será justo para todos.

El orden político, que ha sido algo dado, de repente se convierte en un problema para las élites, que son las que hacen filosofía. La problemática de la desnaturalización del orden político se hace visible primero de forma intelectual y luego en las calles. Es decir, en la realidad política.

Todo lo que antiguamente “parecía” una cierta paz política, a partir de la era moderna se convierte en una constante alteración convirtiendo al orden político en algo frágil y temporal. La clase obrera, cuando comienza a revolverse a partir de los siglos XVIII y XIX, se conecta a una revolución constante del orden social.

Este texto queda escrito en ese eje conceptual donde se está avanzando en esa desnaturalización del orden político. El texto se plantea claramente opositor a la tiranía. Lo que le interesa al autor no es tanto lo malos que son los tiranos, sino las razones por las que la gente les obedece.

Razones para cuestionar la servidumbre voluntaria:

  • La costumbre. El hábito de obediencia genera audiencia.
  • Herramientas. La servidumbre voluntaria es una violación del orden natural y, por lo tanto, habría que oponerse a ella. Lo natural es la libertad. Hay una estructura institucional muy poderosa para los resortes del orden político del momento, como es la Iglesia.
  • Liderazgo. Su característica principal es el carisma. A partir del sentimiento de miedo o amenaza colectiva surgen figuras carismáticas cuyo discurso cala en la sociedad.
  • Interés. Puede ser concreto y positivo, y de esta forma obtendrá más éxito. Tiene, por tanto, dos vías:
    – Interés económico de una minoría alrededor del tirano, la denominada “Corte”. Si quiero gobernar hay una serie de minorías que necesito satisfacer.
    – Interés general, que ya no se monetiza tan fácilmente. Estos intereses hay que representarlos de otra forma, pues ya nadie se va a creer que si el tirano gana, la colectividad mejorará. Si uno gana, todos se enfrentarán a una amenaza colectiva. La gente se somete para evitar una catástrofe.

El interés es una de las grandes fuentes para la servidumbre voluntaria.

A esos “apóstoles” es necesario darles una recompensa lo más racional posible. Cualquier gobernante necesita un apoyo para sostenerse en el poder. Las actividades que desempeña el poder están destinadas a mantener esa estructura de poder.

Se llevan a cabo rituales precisamente por su valor simbólico. Estos rituales han sido importantes para la supervivencia de las religiones y lo son para la supervivencia del orden público, recordándonos quiénes somos para lo que estamos aquí y quiénes son aquellos que nos gobiernan. Alrededor del ritual hay un cierre de discursos, es decir, se pueden hablar de unos temas y se censuran otros. Ese cierre es muy útil para el que gobierna.

Es muy importante el plano del discurso alrededor del ritual. Estos rituales son herramientas para la construcción de la servidumbre voluntaria si son entendidos por la gente. Se llega a la conclusión de que no existe servidumbre voluntaria sin explicación o discurso. Es decir, tiene que haber un relato que justifique esa explicación.