¿Los árboles duermen?

Un estudio revela que por la noche encogen hasta diez centímetros

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Los árboles siempre parecen estar erguidos. Pero no es del todo cierto ya que, al caer la noche, se encogen. Lo ha demostrado un estudio realizado por investigadores del Centre for Ecological Research in Tihany, en Hungría. Los expertos escanearon varios árboles en Finlandia y Austria, y comprobaron que estos languidecían cuando comenzaba a desaparecer la luz del día.

Las ramas y las hojas de estas plantas caían en una especie de letargo que provocaba que los árboles encogieran una media de diez centímetros al caer la noche. No es mucho si tenemos en cuenta que todos medían alrededor de cinco metros. Pero, sí lo suficiente como para que sea relativamente fácil medir esa variación en su tamaño.

Y, por supuesto, al despuntar el nuevo día recuperaban su tamaño habitual en solo unas pocas horas.

Pero, ¿a qué se debe este fenómeno?

Las causas no están claras aún aunque, todo parece indicar que, al hacerse de noche cesa la función clorofílica de la planta, lo que provocaría que esta entre en un estado que podríamos denominar de “reposo”.

“Es como si los árboles se fueran a dormir tras un día agotador”, explicó András Zlinszky, uno de los autores de la investigación.

Todas las mediciones de este fenómeno se hicieron en las mismas condiciones de humedad ambiental y en ausencia de viento, para evitar que estos factores pudieran distorsionar el resultado.

Ahora, falta hacer otro experimento para descubrir si, además de dormir, los árboles también sueñan y con qué.

¿Cuántas tazas de café son necesarias para que un autobús circule 1 año?

Ya hay autobuses en Londres propulsados por lo mismo que tú

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Quienes se suban a un autobús público en Londres puede que acaben oliendo a café recién hecho allá por donde vayan… y no, no hay un bar dentro de estos vehículos. Al parecer, la empresa encargada de su gestión utiliza en varios de ellos un carburante fabricado a partir de los restos de café usado de cafeterías así como de de fábricas de café instantáneo.

¿Para qué tirarlo a la basura si nos puede ser de gran ayuda?

A pesar de que los más de 9.500 autobuses de la capital británica ya usan biocarburantes producidos a partir de restos de grasa de cocina o de sebo del procesamiento de carne, se trata de la primera experiencia en utilizar este tipo de de biocombustible. La empresa biotecnológica Bio-bean apunta que ya ha conseguido producir el necesario para que un autobús funcione durante todo un año, lo que supone una media de unos 6.000 litros de “carburante de café”.

Pero, ¿cuántos cafés son necesarios para dar con tal cantidad?

En concreto, la compañía Bio-bean calcula que se ha logrado gracias al consumo de más de 2 millones y medio de tazas de café: “Esto es un gran ejemplo de lo que se puede llegar a conseguir cuando nos replanteamos que la basura también puede ser una fuente de combustible”, apunta el fundador de la empresa suministradora del combustible, Arthur Kay. Para que os hagáis una idea, en Londres se genera una media de 200.000 toneladas de posos de café al año.

Nos separamos de los neandertales mucho antes de lo que creíamos

Un nuevo estudio analiza los dientes de humanos modernos y los de nuestros primos, para llegar a esta conclusión

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Los neandertales y los humanos modernos divergieron hace al menos 800.000 años, sustancialmente antes de lo indicado por la mayoría de las estimaciones basadas en el ADN. Esa es la conclusión de un reciente estudio, publicado en Scientific Advances y liderado por Aída Gomez Robles.

Los análisis de ADN antiguo generalmente indicaban que ambos linajes divergieron entre 300.000 y 500.000 años atrás, lo que ha influido de modo sustancial en la interpretación del registro de fósiles de homininos. Sin embargo, este tiempo de divergencia no es compatible con las similitudes anatómicas y genéticas neandertales observadas en las homininas de Sima de los Huesos.

Los fósiles de Sima se consideran probables ancestros neandertales en base tanto a las características anatómicas como al análisis de ADN.

El equipo de Gomez Robles analizó las tasas de evolución dental en diferentes especies de homininos, centrándose en los primeros neandertales.

Los resultados mostraron que los dientes de los homininos de Sima de los Huesos, España, ancestros de los neandertales, se separaron del linaje humano moderno antes de lo que se suponía anteriormente.

La Sima de los Huesos es un sitio de cuevas en Atapuerca, España, donde los arqueólogos han recuperado fósiles de casi 30 personas. Los estudios anteriores datan de hace aproximadamente 430.000 años, lo que lo convierte en una de las colecciones más antiguas y más grandes de restos humanos descubiertos hasta la fecha.

“Cualquier tiempo de divergencia entre los neandertales y los humanos modernos más jóvenes que hace 800.000 años habría supuesto una evolución dental inesperadamente rápida en los primeros neandertales de Sima de los Huesos – señala Gomez Robles –. Hay diferentes factores que podrían explicar estos resultados, incluyendo una fuerte selección para cambiar los dientes de estos homínidos o su aislamiento de otros neandertales que se encuentran en Europa continental. Sin embargo, la explicación más simple es que la divergencia entre los neandertales y los humanos modernos era más antigua que 800.000 años. Esto haría que las tasas evolutivas de los primeros neandertales de Sima de los Huesos fueran aproximadamente comparables a las encontradas en otras especies”.

La forma dental ha evolucionado a tasas muy similares en todas las especies de homininos, incluidas aquellas con dientes muy expandidos y aquellos muy reducidos. Este nuevo estudio examinó el momento en que los neandertales y los humanos modernos deberían haberse apartado para hacer que la tasa evolutiva de los primeros neandertales de Sima de los Huesos sea similar a la observada en otros homínidos.

El estudio tiene implicaciones significativas para la identificación de las últimas especies ancestrales de Homo sapiens con los neandertales, ya que permite descartar todos los grupos posteriores a la fecha hace 800.000 años.

¿De verdad nos sonríen las mascotas?

Una nueva investigación busca responder a ello

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Entrecierran los ojos, alzan la comisura de los labios y…sonríen. ¿Utilizan los perros esta expresión de la misma manera que las personas, para transmitir su alegría, placer o satisfacción?

Llevamos una relación de más de 30.000 años con estos animales y a lo largo de ella hemos desarrollado un vínculo único… pero seguimos sin saber si los perros realmente sonríen.

Para intentar resolver esto, un equipo liderado por señala Juliane Kaminski, visitó un refugio para perros, donde utilizaron una técnica conocida como sistema de codificación de acción facial (FACS, por sus siglas en inglés) para medir los minutos de movimientos faciales que realizaban los perros al interactuar con los humanos. Después, los científicos analizaron cuánto tiempo le tomó a cada perro ser adoptado. Los científicos descubrieron que aquellos que usaban más a menudo esta expresión fueron adaptados más rápido.

Todo esto nos trae de vuelta a la sonrisa canina: ¿existe?

El problema con las expresiones perrunas es que nuestras herramientas de investigación son subjetivas y es muy posible que malinterpretemos lo que vemos en el rostro de los perros.

Para responder a esa pregunta, necesitaríamos técnicas de investigación más objetivas, como las antes mencionadas FACS. El último estudio del equipo de Kaminski señala que los perros nos entienden a los humanos, nuestra forma de hablar y hasta nuestros gestos. Si sonríen o no, quizás nunca lo sabremos, pero las conclusiones de Kaminski muestran que responden a nuestras acciones con sus propias expresiones.

¿Estás a favor de la primera Declaración Universal de Derechos de la Naturaleza?

¿Votarías Sí?

Low Angle View Of Lady Justice Against Trees

Hay países como Colombia, Bolivia, Ecuador o la India en los que la naturaleza tiene derechos. No es que los humanos tengan derecho a una naturaleza en condiciones, no, la propia naturaleza tiene los suyos propios.

“La evidencia científica indica que la crisis ambiental global se está acelerando y que las leyes ambientales no están consiguiendo revertir la tendencia” de acuerdo con José Vicente López-Bao de la Universidad de Oviedo.

Él y otros dos científicos han publicado en Science un manifiesto para “reconocer a la naturaleza como titular de derechos”, porque sostienen “que las leyes existentes regulan, en lugar de detener, la destrucción del mundo natural. En lugar de reformar en incrementar poco a poco tales leyes, un número creciente de jurisdicciones en todo el mundo han reconocido los derechos de la naturaleza. Esto puede proteger mejor los sistemas naturales, aunque aún quedan preguntas y las contribuciones de varias disciplinas serán necesarias para implementar esta revolución de derechos y asegurar su efectividad”.

“Que la naturaleza tenga derechos morales se seguirá debatiendo, pero la naturaleza claramente puede tener derechos legales”, afirman en su artículo. No está claro cómo se definirían tales derechos, por ejemplo, a qué tipo o calidad de restauración ambiental podrían tener derecho las entidades naturales. Tanto los científicos como los filósofos y juristas serían clave para interpretar las posibles implicaciones.

¿Por qué tomarnos tantas molestias?

No solo por la obviedad de dejarles algo a las generaciones futuras, ni si quiera porque parece lo correcto. Si necesitamos más pruebas y motivaciones mucho más egoístas, las tenemos.

La exposición a espacios verdes y azules, según ISGlobal, es beneficiosa en muchísimos aspectos como la reducción de estrés, aumento de la esperanza de vida, mejor desarrollo cognitivo y mejor calidad del sueño. Eso solamente en adultos, a los niños y niñas puede proporcionarles mejoras en su capacidad de atención, concentración, habilidades sociales y desarrollo emocional a parte de todo lo anterior.

Recientemente cerca de 3.600 personas de cuatro ciudades europeas, entre ellas Barcelona, han participado en un estudio sobre el impacto de los espacios verdes (jardines, parques…) y azules (ríos, lagos, canales…) en el bienestar mental y la vitalidad física de los humanos. Los resultados mostraron que las personas adultas que durante la infancia se habían expuesto menos a los espacios naturales mostraban peores resultados en los tests de salud mental, en comparación con las que tenían más exposición durante la infancia. Así que aunque solo sea por nuestro bien, debemos pensar en la Tierra y todo lo que hay en ella. 

¿Es la cárcel la mejor opción para los violentos?

Estas son las inesperadas conclusiones de una investigación estadounidense

¿Encerrar en una celda a personas que han cometido agresiones, robos y delitos similares evita su reincidencia en el mismo delito una vez puestas en libertad? Un estudio dirigido por el sociólogo David Harding desde la Universidad de California en Berkeley concluye que no, que las garantías de seguridad ciudadana duran lo que dura la estancia del delincuente en prisión.

Los hallazgos de esta investigación, publicada en Nature Human Behavior, cuestionan las medidas más duras contra el delito, como las sentencias mínimas obligatorias, y plantean la conveniencia de programas de desvío de prisiones para delincuentes con posibilidad de libertad condicional. 

“Estamos invirtiendo demasiado dinero en cárceles y el beneficio en términos de seguridad pública es muy escaso”, indica Harding.

El equipo de investigadores analizó los registros de detención y condena posteriores a la liberación de más de 100.000 personas en Michigan declaradas culpables entre 2003 y 2006 y siguieron sus interacciones con el sistema de justicia penal hasta 2015. Su análisis se centró en los casos en que los jueces tenían la opción de sentenciar a los acusados a prisión o a libertad condicional. Quedaron excluidos de la investigación los individuos que habían cometido delitos tan violentos extremos como una violación o un asesinato y, por tanto, sin ninguna posibilidad de libertad condicional.

Al comparar los registros de arrestos y condenas posteriores a la liberación de los ex reclusos con la cohorte de libertad condicional, los investigadores encontraron que los que habían estado en prisión tenían las mismas probabilidades que sus compañeros en libertad condicional de enfrentar condenas por delitos violentos dentro de los cinco años de su liberación. 

“La conclusión aquí es que el encarcelamiento no hace mella en las tasas de delitos violentos”, comenta Harding.

Al menos 1,5 millones de personas están encarceladas en las instituciones correccionales federales y estatales de Estados Unidos a un costo anual de decenas de miles de millones de dólares para los contribuyentes. Cerca de la mitad de los presos han sido condenados por un delito violento. “Nuestros hallazgos muestran que podríamos encarcelar a menos personas condenadas por delitos violentos e invertir los ahorros en otras formas de prevenir la violencia en la sociedad”, insiste el sociólogo.

¿Quiénes son los camellos de los científicos?

¿Cómo consiguen drogas legales para investigar?

El interés por la ciencia de las drogas psicoactivas es muy grande. La evidencia de los beneficios terapéuticos de la marihuana, MDMA, psilocibina y otros mucho es cada vez mayor gracias al resurgimiento del interés científico en el estudio de estos compuestos. Ya lo vimos con el auge del Microdosing.

tie dye capsule

Pero muchas de estas drogas están estrictamente prohibidas y las personas que las venden pueden enfrentar multas e incluso prisión.

Entonces, ¿de dónde sacan los investigadores las drogas para sus estudios?

La respuesta corta es, en Estados Unidos, del propio gobierno. Los Institutos Nacionales sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) tienen un extenso catálogo de drogas que los investigadores pueden pedir, incluyendo heroína, cannabis, ibogaína e incluso carfentanilo, un medicamento que se usa a menudo para sedar elefantes.

Llegar al punto en el que se pueda hacer un pedido de heroína al Tío Sam es difícil, e involucra mucho papeleo, verificación de antecedentes y protocolos rigurosos. Pero unos pocos investigadores consiguen explorar el potencial de curación de las drogas actualmente ilegales pese a la burocracia.

Los medicamentos están clasificados en listas y los de la lista I son los que están considerados que no tienen ninguna aplicación médica y conllevan un alto riesgo de adicción. Incluye sustancias como la heroína, el peyote, el LSD y, por supuesto, la marihuana. Las drogas como la cocaína, la metanfetamina y el fentanilo están en la lista II, por los usos médicos que tienen. En cambio, el alcohol y el tabaco, dos de las drogas más populares en los Estados Unidos, no están catalogados.

“Es probable que varios medicamentos actualmente clasificados en la lista I tengan un potencial terapéutico importante”, escribió un grupo de médicos de Nueva York en el American Journal of Bioethics en 2016.

¿Como se consigue permiso para colocar a pacientes?

Obtener el permiso para dar a las personas una droga psicodélica no es fácil. El proceso puede ser tan arduo y costoso que algunas universidades o laboratorios ni siquiera se molestan.

Pain Killers

Bryan Roth, profesor de farmacología en la Facultad de medicina de la UNC Chapel Hill, quería estudiar cómo se adhiere el LSD en el cerebro y cuenta que “básicamente, se solicita a la DEA y luego se completa la documentación explicando cómo y por qué se propone estudiar el LSD, la cantidad de material que poseerás y cómo se almacenará y protegerá de posibles extravíos. En total, se tardan alrededor de dos años en obtener la licencia después de mucho papeleo”.

A pesar del creciente entusiasmo entre el público en general que rodea a los psicodélicos, Roth dice que la mayoría de los científicos todavía no están interesados ​​en estudiar estos medicamentos. Las barreras que suponen que estén en la lista I juegan un papel importante, pero un problema mayor para Roth es que “cuando se revisan las subvenciones, generalmente no hay nadie en el que quiera estudiar el LSD o esté interesado en que alguien más lo estudie”.

El futuro de la investigación de las drogas

El bloqueo de la investigación sobre drogas no solo frena la ciencia, puede tener consecuencias mortales, según Aldo Badiani, profesor de psicología y medicina de la adicción en la Universidad de Sussex. Argumenta que las restricciones al estudio de la heroína han llevado a muchos científicos a sustituir la morfina o la oxicodona en los estudios de opioides en lugar de usar drogas que se parecen más a lo que de verdad se encuentra en la calles.

De esta manera, las regulaciones que restringen la investigación de drogas a veces pueden hacer que el tratamiento del abuso de drogas sea aún más difícil. Pero, dice Badiani, que hay científicos motivados y decididos a seguir adelante.