Desastre político en RTVE

El Consejo de Gobierno aprobó el pasado 22 de junio de 2018 el decreto ley que renovará, hasta que se haga por concurso público tras el desbloqueo parlamentario del mismo, a los diez integrantes del Consejo de Administración de RTVE, incluido su presidente, como consecuencia del retraso de casi seis meses, en el nombramiento del mismo. El propósito de la nueva cúpula será promover la independencia y pluralidad de los medios públicos, y de esta forma, acabar con los “viernes negros”.  

Seis de los diez consejeros deben ser elegidos por el Congreso de los Diputados, y cuatro de ellos por el Senado. Para la designación en primer término de seis de los candidatos propuestos por los grupos políticos, era necesario el apoyo de una mayoría de dos tercios de la Cámara Alta, hecho que no ha sido posible en esta primera votación, por lo que el 4 de julio se llevó a cabo el segundo intento. 

El grave deterioro, en términos de calidad, de pluralismo y de audiencias del servicio público en nuestro país, quiere contrarrestarse con una propuesta del nuevo Gobierno, para conseguir una radio-televisión pública fuerte e independiente, para todos los españoles, distanciada de la politización, que no esté al servicio del gobierno y que sí esté a la altura de la democracia, pues es la única garantía de una oferta universalmente accesible de calidad en información, educación, cultura y entretenimiento. Sólo unos medios libres son capaces de responder a estas exigencias. La libertad de información y de opinión debe garantizarse y estar restringida únicamente por límites razonables. Esta situación que está viviendo RTVE es el resultado de una continua y progresiva mala práctica, manipulación y censura por parte del medio.

El periodismo es una parte fundamental de la sociedad, el cual, durante las últimas décadas, ha pasado a considerarse como “el cuarto poder”.  Joaquín María Aguirre asegura que el periodismo registra, refleja y dibuja los contornos de los acontecimientos, pues debido a la información que difunde, la mayoría de las personas se posicionan respecto a los grupos y personas. Ramón Lobo argumenta que la información debe ser un recurso contra la impunidad en la corrupción, y que el Gobierno es el responsable de emplear los instrumentos legales que modifiquen las estructuras. El dilema es que la mayoría de los periodistas pertenecen a una élite periodística, que informa de los problemas de la élite que solo interesan a la élite. 

La batalla del poder, según Manuel Castells, está en aquellos capaces de condicionar la mente de los ciudadanos, pues la forma en la que pensamos es la forma en la que actuamos. En este condicionamiento tiene un papel importante lo que Umberto Eco denomina “la máquina del fango”, que es una forma de legitimación del adversario, a través de la revelación de aspectos de su vida privada, y de esta manera, arrojar una sombra de sospecha sobre su persona. 

Rosa María Calaf enfatiza en que la ciudadanía debe ser consciente de que estar bien informado es absolutamente esencial, si quiere ser capaz de defender sus derechos y sus libertades. En la actualidad, los medios de comunicación hacen creer que se está informado, pero en realidad lo que se está haciendo es entretener a la sociedad. 

El informe anual de la profesión periodística, publicado en 2015, evidencia el aumento de la precarización laboral en el campo del periodismo, debido a la pérdida de más de doce mil puestos de trabajo, a la intensa caída de los salarios, al aumento de la jornada de trabajo y al cierre de trescientos setenta y cinco medios de comunicación. Además de lo preocupante de que apenas uno de cada cinco periodistas dice no haber sufrido nunca presiones para cambiar elementos sustanciales de su información, al hablar de la pluralidad del mercado, está en un riesgo muy alto la concentración de la propiedad entre medios, pues no está regulado en España. 

La autorregulación es posible gracias a diferentes instrumentos: Códigos Deontológicos, Códigos Internos, Libros de Estilo, Estatutos de Redacción, Defensores del Público, Consejos de Información… 

La autorregulación guía la actividad de los medios, en relación a la ética y a la deontología profesional de la comunicación, contribuyendo a que se den las condiciones necesarias que hagan posible ese cumplimiento, para después examinar, juzgar y poner en conocimiento de la opinión pública, aquellos casos en os que no se produzca dicho cumplimiento. El autocontrol además, estudia, discute y juzga las actuaciones éticas conflictivas, para aprender sobre la dimensión moral de esta profesión.

La empresa periodística actual ha perdido gran parte de su vocación informativa, concentrándose más en la mercantilista. Además, los intereses políticos y económicos han limitado la autonomía de los periodistas de los medios de comunicación españoles, pues se han convertido en instrumentos políticos, transformando la democracia representativa en una farsa. Como afirma José Luis Sampedro, los medios de información y difusión, es decir, los medios de comunicación, se han convertido en medios de ocultación y desinformación. El modelo de gestión de RTVE es gubernamental, por lo que no es complicado viciar su gestión desde el poder. Por esta razón, la reestructuración y restauración de este medio público es inevitable para fomentar un pensamiento libre, propio y personal.